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La taquigrafía Gregg es un sistema popular de taquigrafía inventado por John Robert Gregg en 1888. Se basa en figuras elípticas y líneas que las bisecan, como la escritura cursiva. La taquigrafía Gregg es el sistema más popular de escritura taquigráfica a mano en los Estados Unidos, y su adaptación al español es muy arraigada en América Latina. Sin embargo, el uso de la taquigrafía ha decaído gradualmente en el ámbito comercial y legal con la invención de las grabadoras, las máquinas de dictado, el estenotipo, los procesadores de palabras y las computadoras.
 
Se publicaron varias ediciones del sistema en inglés: Pre-Anniversary, que incluye las primeras cinco ediciones, la primera publicada en dos pequeños panfletos con cubierta de papel en 1888, la segunda en 1893, la tercera en forma de libro en 1897, la cuarta en 1903 y la quinta en 1916; Anniversary, una forma revisada y simplificada publicada in 1929, llamada Anniversary (Aniversario) porque iba a ser publicada en el cuadragésimo aniversario del sistema 1928, pero tuvo que ser demorada por no estar lista a tiempo; Simplified, creada en 1949, en la que se eliminaron o simplificaron muchos de los principios y abreviaturas debido a resultados de estudios hechos por los editores y sugerencias de muchos profesores de taquigrafía; Diamond Jubilee, publicada en 1963, otra simplificación de la versión anterior; Series 90, publicada en 1978, que trajo aún más simplificaciones al sistema; y Centennial, publicada en 1988, con muchas semejanzas a la edición anterior Diamond Jubilee. Además de estas ediciones principales que se diseñaron para las velocidades de dictado en esa época, otras ediciones más simples o para uso general o personal se publicaron desde el 1924 hasta el 1968, como la edición "Junior" en 1924, el "Greghand" en 1935, y el "Notehand" en 1960 y 1968.
 
Gregg se contrasta a menudo con la taquigrafía Pitman, ya que ambas comparten un predominio amplio de los sistemas de taquigrafía en inglés. Pitman utiliza el grosor de la línea y la posición en la línea de escritura para discriminar entre dos sonidos similares, en cuanto la taquigrafía Gregg usa el mismo espesor y distingue los sonidos por el tamaño relativo de los trazos. La taquigrafía Gregg ha sido adaptada a otros idiomas, incluyendo el español. Originalmente, John Robert Gregg fue profesor de taquigrafía Duployé adaptada al inglés (la taquigrafía Duployé es el sistema dominante en Francia, y también consta de líneas de grosor uniforme y vocales adheridas). Sin embargo, los signos angulares del sistema Duployé le parecieron detrimentales a la velocidad; la taquigrafía Gregg contiene trazos cursivos que pueden ser unidos de forma natural sin tener ángulos agudos. Además, como los símbolos de la taquigrafía Gregg se desarrollaron especialmente para el inglés, en vez de haber sido adaptado de un sistema francés, combinaron mejor con el idioma (por ejemplo, Gregg tiene un símbolo para la th, mientras que el sistema de Duployé utiliza una t con un punto, que demora un poco más en escribirse).
 

Escritura

 
La taquigrafía Gregg es un sistema de escritura fonética, lo que quiere decir que graba los sonidos del hablante y no la ortografía de la palabra. Por ejemplo, utiliza el mismo símbolo para la s, la c (antes de e e i) y la z. Se omiten todas las letras silentes. La imagen a la derecha contiene los trazos de los sonidos en la taquigrafía Gregg, edición "Simplified" en inglés. El sistema se escribe de izquierda a derecha y las letras se unen como en la escritura cursiva, según reglas específicas. Algunos trazos se escriben de arriba hacia abajo, como la ch y la J, mientras que la t y la d se escriben de abajo hacia arriba. La x se expresa inclinando ligeramente el signo de la s, aunque el prefijo ex- se escribe es. En la versión aniversaria de Gregg, si hay necesidad de distinguir la z de la s en palabras homónimas (como por ejemplo, "casa" y "caza"), se escribe una rayita en ángulo recto de la s para hacer la distinción.
 
En la adaptación al español, la ñ se escribe con el mismo símbolo de la n, pero con una rayita vertical debajo del signo. Del mismo modo, la rr se escribe con el signo de la r, añadiendo la rayita vertical debajo del signo. La y la ll se expresan con el símbolo de la th.
 
Muchas de las letras en el diagrama muestran los llamados gramálogos, que son abreviaturas utilizadas en palabras de alta frecuencia. Por ejemplo, en vez de escribir “gusto”, el taquígrafo escribe “G”. Los gramálogos ingleses correspondientes a los signos de Gregg están debajo de cada símbolo en el diagrama de la derecha. Hay muchos otros gramálogos; por ejemplo, la palabra “mucho” se escribe m-ch. Estos gramálogos hacen la escritura en Gregg más rápida.
 
Otro mecanismo para aumentar la velocidad en Gregg es la formación de frases. Como levantar la pluma entre trazos tiene el efecto de perder en velocidad el equivalente de un trazo, se forman frases combinando múltiples trazos en uno sólo. Por ejemplo, si deseamos escribir la frase “con mucho gusto”, es más conveniente escribirlo en un sólo trazo, km (ch) g, en vez de tres palabras k m (ch) g. (Note que cuando el lector ve los signos combinados km (ch) g, enseguida debe reconocer la frase “con mucho gusto”, lo que indica que la formación de frases hace la lectura de la taquigrafía más legible.)
 
En la adaptación española, las vocales en la taquigrafía Gregg se dividen en aquéllas escritas con círculos (a, e, i), y las escritas con ganchos (o, u). Los diptongos o hiatos formados con una vocal de círculo y otra de gancho se expresan combinando las vocales (ao, au, eo, eu, io, iu, oa, oe, oi). La combinación ia, como "piano", y la ie, como "nieve", se expresan con un punto dentro de la a (para ia), y con una rayita debajo de la e (para ie), respectivamente. La combinaciones ai y ae se escriben con un círculo de la a, pero partido. La combinación ea se escribe con un doble círculo. En las combinaciones que comienzan con u (ua, ue, ui, uo) se omite la u, y se coloca una rayita horizontal debajo de la otra vocal (para expresar la omisión de la u).
 
Debido a la simplicidad del alfabeto, la taquigrafía Gregg se escribe rápidamente. Sin embargo, se necesita mucha práctica de dictado para dominarla. Parte del entrenamiento en taquigrafía consiste en tomar dictado de diferentes fuentes para ampliar el vocabulario. Como diferentes áreas administrativas donde se utiliza la taquigrafía tienen vocabulario que difiere en dificultad y largo de las palabras (por ejemplo comercial vs legal vs parlamentario), el sistema Gregg creó una manera de comparar material de dictado usando el concepto de la palabra estándar. En inglés, una palabra estándar contiene 1.4 sílabas. Así que cuando una persona dice que escribe 60 palabras por minuto (60 ppm) en Gregg, realmente está escribiendo 84 sílabas en un minuto. En español, una palabra estándar contiene 2 sílabas, por lo que escribiría 120 sílabas en un minuto a una velocidad de 60 ppm. Otros sistemas de taquigrafía (como Pitman) no hacen distinción del largo de las palabras. Esto es importante en la comparación de sistemas de taquigrafía, ya que muchos récords de escritura taquigráfica a principios del siglo 20 fueron hechos con vocabulario relativamente simple.
 
En inglés, velocidades de 280 palabras por minuto (palabras estándar) han sido ya alcanzadas, y a esta velocidad los notas son todavía legibles para cualquier persona que conoce bien el sistema. En español, esta velocidad corresponde a 196 palabras estándar por minuto.
 
Algunos escritores zurdos encuentran más cómodo el escribir Gregg de derecha a izquierda. Esto se conoce como taquigrafía de espejo ("mirrored shorthand") y fue practicada por algunos taquígrafos. Sin embargo, con algunos ajustes en la posición de la pluma y la libreta, las personas zurdas pueden escribir taquigrafía Gregg de izquierda a derecha con relativa facilidad.
 
 
fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Taquigraf%C3%ADa_Gregg
 
 
Última actualización el Martes, 16 de Septiembre de 2014 15:59
 

 La pasión tormentosa de Liberato Moncada (1886)

Darío González C.

La edición “Honduras Literaria” de 1899 del destacado historiador y literato Dr. Rómulo E. Durón atrajo nuestra curiosidad, al perfilar el nombre de una pléyade de intelectuales hondureños que hacen gala de sus breves notas biográficas, a la vez adjuntan una selección de artículos bien estructurados, que incitan al lector a una profunda y reflexiva meditación, gracias al citado opúsculo nos enteramos que el ciudadano Liberato Moncada nació en Danlí, departamento de El Paraíso en el mes de noviembre de 1855; fueron sus padres don Benito Moncada y doña Felipa Garmendia, muy joven se trasladó a la ciudad de León Nicaragua, con el propósito de seguir allá una carrera profesional. Muchas dificultades se le presentaron para conseguir su objetivo, debidas principalmente a las pobrezas; pero no desmayó en su empeño, supo triunfar de ellas y a los 27 años, ya había alcanzado con lucimiento el título de abogado. Luego regresó a Honduras, visitó la capital donde se hizo apreciar de cuantos le conocieron y trataron y pasó a Yuscarán a hacerse cargo de la judicatura de Letras de aquella sección.

Portada “Cuentos completos de Lucila Gamero de Medina”  Carolina Alduvín (compiladora)

Portada “Cuentos completos de Lucila Gamero de Medina”
Carolina Alduvín (compiladora)

En 1855 volvió a Tegucigalpa como diputado al Congreso ordinario, por el departamento de El Paraíso. Entre otros de sus importantes labores en aquel Congreso, figura la de haber contribuido eficazmente a que se dictara el decreto de 19 de marzo de 1885, por el que se reformaron varios artículos del Código de Minería. En este trabajo contó con la cooperación de su digno amigo el Dr. don Policarpo Bonilla.

Cerradas las sesiones de la asamblea, regresó a Yuscarán, a continuar en el ejercicio de la Judicatura de Letras en aquella cabecera, se dedicaba al cultivo de las letras en los ratos que sus tareas le dejaban libre, remitía sus artículos a “La República” de la capital, que los acogían siempre con suma complacencia.

Así mismo continúa recogiendo y ordenando las obras del distinguido periodista y orador hondureño, don Álvaro Contreras, para hacer una edición completa de ellas, pero este proyecto como otros muchos que pensaban poner en ejecución, quedó sin realizarse. Él tenía un corazón delicado de esos que al decir Lord Byron, no sirven para soportar durante meses y años la pesada carga de las penas íntimas que otros saben llevar encima, hasta que la vejez los encierra en la tumba. Sobrevino para él una desgracia, que juzgó irremediable: su novia iba a casarse con otro. Esto le fue insufrible. Enfermó gravemente y a los tres días había rendido el espíritu, falleció el 14 de mayo de 1886, en la flor de sus años y cuando estaban convirtiéndose en realidad sus sueños de posición y renombre, fundados en el talento, en el estudio y la virtud.

En el campo literario publicó una serie de artículos entre los cuales se cuentan comedia y drama, escrito en 1885, y dedicado a sus profesores e inolvidables amigos abogados Constantino Ortiz y Mariano Barreto, los dos sepulcros escrito en el Paraíso en 1884 y dedicado a sus menores hermanos. La primera página dedicada al profesor José Clemente Chavarría en 1886.

Del gran tribuno Álvaro Contreras, escribía desde Yuscarán, aquel 9 de octubre de 1884, lo siguiente: Este es el hombre que ha perdido, hace hoy dos años la América Central, y sin embargo la patria sigue en su punible indiferencia, y los lienzos, y los bronces, y los mármoles no perpetúan su memoria, y Honduras ha vuelto la espalda a uno de sus grandes hombres, y los despojos venerados de Álvaro Contreras, continúan bajo una capa de tierra, distante del terruño que lo vio nacer, y con ellos sepultado también la espléndida aureola de su inmortalidad, el Dr. Adolfo Zúniga como redactor que fue de “La Paz” importante semanario de Tegucigalpa, durante la administración del Dr. Soto, anunció su muerte, pero solo como para llenar un espacio de la miscelánea de su periódico, cuando la prensa hondureña debió haberse vestido de luto, y colocar sobre aquel sepulcro coronas de mirtos y laureles; pues roto el puente que separa la vida de la eternidad, solo queda la glorificación de los espíritus superiores, que a su paso por el mundo, han esparcido regueros de luz que absorbe en su provecho la posteridad agradecida.

Cuando aparece el cuento o novela corta “Historia de un amor”, escrita por Lucila Gamero Moncada en 1894, quien por esa época ostentaba su soltería se corrió el intenso rumor que la novelista había tomado los personajes de la vida real, Liberato Moncada, se había enamorado apasionadamente de Goyita, una de las guapas hijas de don Mónico Córdova y Teresa Serra Morazán. Resulta que el noviazgo a punto de convertirse en matrimonio se disolvió cuando un apuesto norteamericano llegó a trabajar al consorcio minero, asentado en Yuscarán, según nuestras fuentes informativas. El destructor de noviazgos no se casó con su prometida, años después, Goyita contrajo nupcias con el joven Cornelio Moncada. Ignoramos si se trata del hijo del médico danlideño Cornelio Moncada y Rosinda Rastrik. Tuvo un hijo que falleció en San Pedro Sula en la flor de su juventud, como epílogo según contaban las ancianas de Danlí que vivieron por aquella época, Liberato Moncada murió de musepo o pena moral.

Cuando nos refocilamos en la lectura “Cuentos Completos” de Lucila Gamero de Medina compilados por la escritora Carolina Alduvín publicados por la editorial universitaria en el mes de agosto de 1997, en Historia de un Amor, nos encontramos con la protagonista Gabriela Cordero, quien correspondía el amor del joven Leopoldo Montero, contando a su vez con la aceptación de su padre don Marcelo Cordero. El lector podrá dilucidar que para nombrar los personajes de la vida real, casi siempre la novelista usaba seudónimos, teniendo el cuidado de valerse de sus letras iniciales tanto de sus nombres como apellidos: el joven enamorado tuvo el golpe falta cuando recibió la carta concebida en estos términos.

Caballero: Entre usted y yo, no hay nada que nos ligue; al menos así lo creo y quiero. Le devuelvo el anillo que de usted conservaba, lo mismo que sus cartas; y espero que usted se servirá enviarme todo aquello que de mi procedencia tenga.

No trate de indagar el móvil que he tenido para adoptar esta resolución, pues no estoy dispuesta a dar a usted explicaciones de ninguna clase.  Olvide para siempre los lazos que en un tiempo nos ligaron; lazos que, ya no puedo desatarlos, los rompo, adiós! Gabriela Cordero.

La narrativa finaliza haciendo hincapié en los dictados del corazón, para no dejarse llevar por los impulsos del dinero o linaje.  La verdadera felicidad estriba en la comprensión que toda pareja conyugal desea perpetuar.

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Última actualización el Sábado, 24 de Agosto de 2013 16:16
 

... ALGO PARA MEDITAR ...
(La otra mujer)

Por: Mimi de Panayotti

Después de 21 años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la llama del amor. Hace un tiempo, salí con otra mujer. En realidad fue idea de mi esposa, “Sé que te encantará, me dijo un día, tomándome por sorpresa. Pero a mí me gusta salir contigo”, protesté. “Yo sé, pero ella también te encantará”.

La otra mujer que mi esposa quería que visitara era mi madre que ha sido viuda por 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y de mis tres hijos sólo me habían permitido visitarla ocasionalmente.

Esa noche la llamé para invitarla a cenar y luego ir al cine. Ese viernes después del trabajo, fue a recogerla. Sonreía con una cara tan radiante como la de un ángel. “Les conté a mis amigas que saldría con mi hijo y estaban muy impresionadas”, dijo al subirse al carro. Fuimos a un restaurante, que a pesar de no ser tan elegante, era bonito y acogedor. Mi mamá me tomó del brazo como si fuera la Primera Dama.

Después de que nos sentamos, tuve que leerle el menú. Ella solo podía leer letra grande. Cuando iba por la mitad de las entradas levanté la vista. Mi madre estaba ahí sentada y me quedaba viendo. Sus labios lucían una sonrisa nostálgica. “Era yo quien tenía que leerte el menú cuando eras pequeño”, me dijo. “Entonces permíteme devolverte el favor”, le respondí.

Durante la cena, tuvimos una conversación agradable, nada extraordinario sólo poniéndonos al día con cosas recientes que habían pasado en nuestras vidas. Hablamos tanto que nos perdimos la película. Más tarde, cuando llegamos a su casa, me dijo “Vuelvo a salir contigo, pero solo si me dejas invitarte”, Acepté.

¿Cómo estuvo tu cita? Preguntó mi esposa cuando llegué a mi casa. “Muy bien, mucho mejor de lo que podía imaginarme”.

Pocos días después, mi madre murió de un masivo ataque al corazón. Sucedió tan repentinamente que no tuve oportunidad de hacer algo por ella. Algún tiempo después, recibí un sobre con una copia de un recibo del mismo restaurante donde cenamos mi madre y yo. Adjunta venía una nota que decía. “Pagué esta cuenta por adelantado.

Estaba casi segura de que no podría estar de nuevo ahí. Sin embargo, pagué dos platos: uno para ti y otro para tu esposa. Nunca sabrás lo que significó esa noche para mí. Te Amo.

En ese momento entendí la importancia de decir “Te amo”. Y la importancia de darles a nuestros seres queridos el tiempo que se merecen. Nada en la vida es más importante que Dios y tu familia. Dales el tiempo se merecen porque estas cosas no se pueden dejar para “alguna otra vez”. (Mountain Wings)

 

Última actualización el Martes, 20 de Agosto de 2013 16:45
 

Los alegres saraos del salón de retratos (siglo XIX)

Darío González C.

Para hilvanar recuerdos y profundizar acontecimientos, sucedidos en épocas pasadas; nada más propicio que entregarse a la lectura de “Recuerdos de mi vieja Tegucigalpa” escrito en 1953, por doña Lupe Ferrari de Hartling, cuya primera página se engalana con la carta prólogo del consagrado polígrafo hondureño Rafael Heliodoro Valle, donde expresa: Lupe se ha sentado frente a su balcón solariego para presenciar el viaje de las nubes hacia el mar, donde está surto el barco del crepúsculo.

Lupe Ferrari de Hartling

Lupe Ferrari de Hartling

¿Qué no ha visto y oído en sus 82 abriles? Como ha sabido esmaltar el relicario de su memoria, quien como ella, es la imagen viva de la tradición en Tegucigalpa. Nuestro persistente afán de llevar al amable lector de Anales Históricos de Diario La Tribuna, cualquier información que tienda a profundizar el conocimiento de la historia patria, y con ese anhelo de recordar los elegantes y vistosos saraos que en la época del Dr. Soto se ofrecían a la sociedad capitalina en el famoso salón de retratos, nada más oportuno que continuar la lectura de recuerdos de mi vieja Tegucigalpa y dejar que doña Lupe Ferrari de Hartling, en las alas de la imaginación, nos conduzca por aquellos espléndidos recintos que ella frecuentaba.

Refería que allá por los años 1888-1889 se construyó el salón de retratos llamado así porque allí se lucía una elegante colección de retratos de presidentes, desde la época del Jefe de Estado Dionisio de Herrera, hasta Marco Aurelio Soto.

El trabajo fue encomendado al fotógrafo cubano Juan Aguirre, casado con una señora de Yucatán, muy buena gente, aquí vivieron muchos años, era una pareja muy agradable. El trabajo del salón lo dirigió el Dr. Fontecha, los elegantes retratos, tiempo después fueron cambiados por otros de menor calidad, cuando se investigó su paradero se obtuvo el del general José Santos Guardiola, quien recuperó las Islas de la Bahía y La Mosquitia, hoy luce en la Sala Consistorial de Roatán, Mr. Cooper diputado por aquel departamento, se encargó de obsequiarlo a nombre de la nieta, que estas líneas escribe, el mencionado salón se construyó ocupando los pisos donde funcionaban las oficinas que despachaba el secretario particular de Marco Aurelio Soto llamado Mariano Soto; el predio se extendía hacia el norte hasta llegar al portón de la casa que ocupó la Lotería Nacional.

Las veladas se celebraban el 28 de septiembre anunciando la llegada de los pliegos de independencia, era común que al reunirse el Congreso, el gobierno ofreciera a los diputados un baile, que asistían con mucha complacencia.

Es de recalcar que en el salón lucían elegantes cortinajes, artísticos espejos, vistosas sillas, era un sitio distinguido donde se ofrecían las recepciones diplomáticas, bailes de etiqueta y memorables veladas lírico, literarios, por esa época, había una estudiantina de señoritas dirigida por el filarmónico Felipe Pineda, quien tenía una paciencia extraordinaria para enseñar. Las clases las impartía en la Casa Ariza Agüero (hoy casa Argueta 1952) sus integrantes eran Salvadora Ferrari, María Ariza, Lupe Ferrari, Lola Inestroza, Camila Bustamante, Delfina, Luisa y Filomena Lagos, Isolina Lozano, Mercedes Agurcia Membreño, e Isabel Midence.

Al finalizar las veladas se iniciaba un rumboso baile, en aquellas fiestas se manifestaba la elemental cortesía, así como el trato afable con todas aquellas personas que recibían su respectiva tarjeta de invitación. Daba gusto oír aquellos oradores de la talla de Juan Ramón Molina, José Antonio Domínguez, el cónsul de México, mayor de Caballería don José Manuel Gutiérrez Zamora, Froylán Turcios y tantos más.

Había predilección por ver bailar los valses de Strauss, así como las mazurkas, polcas y las lindas danzas cubanas, con las cadenas que abarcaban casi todo el local. Entonces nadie imaginaba el mambo ni el chachachá.

Fachada del Salón de Retratos

Fachada del Salón de Retratos

En la administración del general Bográn, el Dr. Fontecha se entendía en todo lo relativo a la organización de los bailes, pues tenía suma habilidad para que todo lo saliera bien, el salón era espacioso, además había sala de ágapes, orquesta, cantina, abrigos de hombres y mujeres. En esta sala había un empleado que entregaba al depositante de la prenda su respectiva contraseña, también había tocador para las señoras, con sus respectivos perfumes de bombita. Cuando se bailaban las cuadrillas españolas, el señor presidente de la República, escogía su compañera y luego hacía una pública inclinación de cabeza, se levantaban los bailadores y formaban tantos cuadros como cabían en el salón, al terminar las cuadrillas, se seguía el baile con libertad y sin observarse ningún desorden, era proverbial que en la invitación siempre figura la primera y segunda parte del programa, a las doce de la noche se servía la opípara cena, cada caballero escogía a su compañera y se colocaba donde querían, menos en la cabecera de la mesa principal que era el sitio que ocupaba el señor presidente.

El complemento de la cena era un vaso de cerveza o un buen vino francés, había cantina libre y si alguien se le pasaba la mano, lo sacaban con toda discreción. Cuando terminaba la cena se tocaba el primer movimiento de los lanceros, después el baile continuaba sin etiqueta.

Hay que advertir que mientras la concurrencia cenaba exquisitas viandas, los músicos hacían lo mismo solo que en un salón aparte, asignado para tal propósito, contaba doña Guadalupe Ferrari de Hartling que en su gabinete de estudio, conserva una invitación y programa de una velada que a la letra dice: Señor: La juventud hondureña tiene el honor de invitar a usted para la velada lírica, literaria y baile con que se celebrará el 28 del corriente mes, en el salón de retratos, el 125 aniversario de nuestra independencia nacional. De usted atentos y seguros servidores G. Bustillo G. primer secretario, Rómulo E. Durón presidente, Eduardo Guillén segundo secretario, Tegucigalpa, 23 de septiembre de 1896, hora 8:00 de la noche.

Así mismo conservaba en sus antiguos papeles un programa de la velada lírico literaria que a la letra decía en su primera parte: 1º. Obertura por la banda marcial, 2º. Discursos inaugural por el señor presidente de la sociedad Rómulo E. Durón, 3º. La castañera, ejecución musical efectuadas por las señoritas Isabel Midence: Mandolina, Delfina Lagos y Mercedes Agurcia Membreño: Bandurria, Salvadora Ferrari e Isolina Lozano: Violín, Filomena, Luisa Lagos, y Enriqueta Ordóñez: Guitarra, Guadalupe Ferrari; violoncelo, Camila Bustamante: Piano y el señor Felipe Pineda: Violín. 4º. Concierto No. 23 de Viatli ejecutado al violín por el señor Carlos Hartling.

II parte: 1º. Poesía declamada por el poeta José Antonio Domínguez, 2º. Los Hugonotes, ejecución al piano por la señorita Rosinda Fiallos, 3º. Sonata No. 9 de Bethoven, ejecutada al piano y violín por la señorita Guadalupe Ferrari y el señor Carlos Hartling, 4º. Fanfarria militar ejecutada al piano a cuatro manos por la señorita Guadalupe Ferrari y Camila Bustamante.

La comisión de recibo estaba integrada por la señora Matilde Bonilla, Dr. Rómulo E. Durón, señora Josefa de Ugarte, don Eduardo Guillén, señorita Concha Fortín, Dr. Antonio M. Callejas, señorita Prisca Uguarte, Dr. Manuel Sabino López, señorita Francisca Irías y Dr. Samuel Gómez E.

Estos programas nos dan la medida para conocer cuan atrayentes eran las actividades que se efectuaban en el salón de retratos, finalizamos el relato de doña Lupe Ferrari de Hartling, recordando con nostalgia que aquellos tiempos fueron los  mejores y ahora solo nos queda vivir de sus añoranzas.

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Última actualización el Miércoles, 14 de Agosto de 2013 21:56
 

Comandante Medrano

Alfonso Anariva Cálix
(Hondureño)

La antorcha de la verdad alzastes
De pluma hidalga y brillante
Defendiendo a la prensa nunca te cansastes
Gerardo Alfredo Medrano, real comandante.

Gran baluarte de la libertad
Forjastes una nueva generación
De periodistas brillantes y capaces
Medrano vivirás por siempre en la nación.

Amastes la justicia y democracia
Un periodismo objetivo enseñastes
Honduras te da todas las gracias
Porque el Colegio de Periodistas formastes.

Imborrable tu limpia trayectoria
Ética y moral imploraste
El Señor te tiene en la gloria
Y el respaldo popular te ganastes.

El perfil de tu pluma no claudicó
Ante las botas de conservadores
La lucha en tu alma petrificó
A una Honduras pura y sin violadores.

Tu pensamiento visionario está presente
Imperecedero como el de Morazán
Revolucionario amado por la gente
Paladín de las letras y la libertad.

Te recordaremos periodista Medrano
Por tu talento y esa voz clara y sonora
A tu gremio le diste tu mano
Honduras y su prensa te añoran.

Periodistas latinoamericanos
Levanten sus manos
Y a una sola voz expresemos
Que viva la libertad de prensa y el
Comandante Medrano.

 

Última actualización el Viernes, 09 de Agosto de 2013 15:15
 


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