Lea Honduras

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POEMAS DE”NOCTAMBULO” DE ROBERTO BECERRA

 

El tiempo lame como un animal nuestras heridas

 Y la ciudad crepita después que alguien

Marcó un número equivocado.

Los puentes me cruzan los sentidos.

Abajo los muchachos transitan

Para enseñarse los genitales,

El eco suspendido abraza mi garganta,

Las imágenes se comprimen en un solo punto

Y todo ocurre al mismo tiempo,

Como si la materia pudiera escucharnos

 

Desde un lejano cielo

Donde todo duerme bajo el peso de los metales.

No me basta con decir palabras,

Con abrir el ojo de esta herida,

Quise preguntar si está mal hecha.

No me basta con sudar en las noches como una piedra verde

O colocar en la noche mi dentadura.

 

6….

 

Hay momentos

 

En que deseo ser más que un par de labios,

Más que la misma desgracia del tiempo,

Siento un poco de ambigüedad cefálica,

De tristeza onomatopéyica,

Sinceramente las mismas tormentas del domingo,

Los mismos y aburridos instrumentos quirúrgicos.

Dejarse llevar por otras piernas

Es definitivamente inhumano,

Acariciar el viento con tu lengua entumecida,

Mortificar el lastre pesadísimo de nuestras quimeras, cada paso,

Cada forma,

En que tiembla la plenitud del deseo, hay que acabar con el arma más

Relativa, hay que ser el punto discordante

Para desperdiciar para siempre la esperanza.

Muchas veces comprendí el feroz suicidio

Que se levanta de las cunetas,

Vacilante, estentóreo,

Con cierta marca publicitaria en su quijada.

Las ratas se despeluzan en nuestras bocas,

Y debajo de la tierra seguimos perdidos,

 

7….

 

No somos universales,

Ya que en la noche todo parece brillar

El otoño madura sin semillas,

La estación del tren vuela

Cubierta con una nueva piel

Color terciopelo.

Los insectos arrancan su abdomen,

Lo colocaban de carnada.

La noche besa el suelo y su silencio sangra,

Como si fuera un recuerdo sin dueño

Que aprieta sus mejillas para morir.

A veces olvido que existen las calles,

Que un hombre habita en ellas,

Olvido que puedo ser yo.

Sé que alguien duerme este día,

 

¿Pero dónde?

 

Si alguien muere,

Lamentablemente no soy su asesino,

Ni siquiera parte de su familia.

A veces olvido que todo

 

8…

 

Se pierde en la distancia,

 Es cuando pienso

En saltar de tu cama para romperme todos los huesos.

Me gustan los pies perdidos,

Los dedos gordos

Que tras las columnas de la tarde

Transpiran sobre esta tierra

Hasta hacerla desaparecer.

Me gusta la mugre,

Las pestañas que aniquilan

La desesperanza del mundo,

Que puedan con sus filamentos

Perforar la alquimia de lo que es perfecto.

Solo en las manos de la ignorancia

Puede habitar la maravilla.

Por eso me gustan los estómagos

Que aplastan con su expansión

Los refugios del arte contemporáneo

Porque ellos si tienen en su vejez

La oportunidad de charlar con los dioses.

 

9…

 

Me gustan los olorosos pedazos de carne

Que yacen bajo decenas de escombros,

Porque ellos si pueden hablar

De ciencia y filosofía,

Me gustan los rastros de sangre,

Las bocas torcidas,

Los pies que se van llenando de gusanos

Para enamorarme;

En fin,

Me gusta cuando los hombre y las mujeres

Llegan muertos

Al desayuno de mi sombra.

 

No hay que sentir nada para estar completo

 

Para sentir que nuestra vida es la verdadera

No tenemos que salir a la calle como locos,

Con cierto eco estrepitoso en los oídos

Que altera hasta el último de los recuerdos

Y te impulsa al desorden de la materia,

Al ruido fastidioso e infernal

De celosías que se quiebran de sexo.

 

10….

 

No tenemos que salir a la calle

Como seres temblorosos de la lluvia,

De la noche,

De las hojas que se arrastran con la sombras,

De las manos que se rozan

Hasta que nacen los hijos de la desesperación

Y la tristeza.

Qué vida tan maravillosa

Son los ojos oscuros de las piedras,

El espacio que nos acaricia

Con absolutamente nada,

Sin embargo es capaz de lanzarte a deambular

Por toda una eternidad,

Por eso no hay que salir a la calle como locos,

Si amamos como locos,

Si odiamos como locos,

Si lloramos como locos,

Si sentimos los atardeceres como locos;

Por el contrario,

Hay que estar siempre vacíos,

Para que la noche y el mundo

Tímidamente se refugien,

 

11….

 

Lanzando los mares como redes de plancton

En un giro sorprendentemente y silencioso.

Última actualización el Miércoles, 06 de Noviembre de 2013 21:41