Lea Honduras

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

24 enero, 2015 - 11:36 am

» La pavimentación de calles de Catacamas inició en 1971 con el destacado alcalde don Humberto Palacios. En la actualidad han sido modernizados varios bulevares y entre ellos “La Mora”.

Por: Winston Cálix LaraFotos: Obdulio Lobo

La pintoresca comunidad de Catacamas, la más productiva y turística del ubérrimo departamento de Olancho y una de las más hospitalarias y atractivas de Honduras, celebra el 24 de enero el 117 aniversario de ostentar el título de ciudad.

Iglesia colonial San Francisco de Asís, patrón de la ciudad. Al fondo, vista parcial de la montaña “Piedra Blanca”, en el Parque Nacional Sierra de Agalta. (Foto Winston Cálix)

Esta próspera y bella población, de casi 40 mil habitantes y otros 65 mil en su productiva área rural, se sitúa a 210 kms. Vía pavimentada de Tegucigalpa y es también accesible a través del aeropuerto “El Aguacate” y por carretera desde Trujillo, el puerto más cercano.

Ubicada en el fértil y dilatado valle del río Guayape, en su límite norte se eleva la imponente y exuberante montaña “Piedra Blanca”, de rica biodiversidad y coloridos quetzales, tucanes y variedad de orquídeas, en el Parque Nacional Sierra de Agalta.

Otros parajes y sitios interesantes de la “Ciudad Florida”, el soneto del gran poeta Froylán Turcios, son la montaña “El Murmullo”, al oeste, el cerro La Cruz y el grandioso monumento del símbolo del cristianismo, donde se asciende por una escalinata de 567 gradas, la colina El Cuartel y en su cima la Casa de la Cultura, el parque acuático “La Iguana” y el polideportivo “Ramón Díaz López”, el más grande de Honduras.

RUTA TURÍSTICA Y ALTA PRODUCCIÓN

Desde que trascendió en 1994 el nuevo hallazgo de las “Calaveras Luminosas”, esqueletos recubiertos de calcita, algunos descubiertos en 1961, son de gran relevancia mundial las “Cuevas de Talgua”, a solo seis kms. Al este de la ciudad y visitadas a partir de 1935. En sus cercanías están el Parque Arqueológico y el “Lake View Talgua”, para el deporte acuático.

Muy importantes son la Universidad Nacional de Agricultura (UNA), fundada en 1952 a iniciativa del escritor catacamense don Vicente Alemán p., la Escuela “El Sembrador”, la cueva “Hato Viejo” en el sector de la aldea de Río Tinto, las acogedoras aldeas y caseríos y numerosos ríos como Talgua, Río Tinto y principalmente el Guayape, famoso por sus auríferas arenas, que con el Guayambre forman en el sitio “Los Encuentros” el caudaloso Patuca, el más grande de Honduras.

Sus atractivos naturales y arqueológicos, la infraestructura local, la visión de los habitantes de invertir en hotelería, restaurantes y centros recreativos, son fundamentales para que Catacamas haya sido incluida en 2011 en el Plan Nacional de Turismo.

Junto a los vecinos municipios de Santa María del Real y Dulce Nombre de Culmí, Catacamas conforma la “Ruta Kao-Kamasá”, nombre en pech de la legendaria “Ciudad Blanca”, el trayecto más utilizado para visitar la maravillosa Biosfera del Río Plátano, Patrimonio de la Humanidad.

Cuevas de Talgua.

Con una extensión de 7,238.5 kms. cuadrados, es Catacamas el municipio más grande de Honduras y de Centroamérica, a pesar de su reducción territorial al crearse el 30 de junio de 1898 la jurisdicción de Culmí, de 2,950 kms. cuadrados. Su tamaño equivale a casi la tercera parte de Olancho, que mide 24,350.9, también disminuido al separarle el Distrito de Danlí el 18 de mayo de 1869 para fundar el departamento de El Paraíso.

La amplitud de esta región ha sido espacio fecundo de sus laboriosos habitantes para que Catacamas alcance la notoriedad de tercera ganadería de Honduras -posee una de las dos grandes exportadoras de carnes y más de 40 empresas de lácteos de alta calidad por la riqueza de las tierras y de los pastos naturales-, primer abastecedor de maíz y frijoles del país y productor de arroz, café, cacao, fruta y caña de azúcar.

TRADICIONES EJEMPLARES

Dividida Honduras en la antigüedad en las dos grandes regiones culturales “Maia” y “Paia”, la maya de occidente y pech de centro-oriente, reconocidas por Cristóbal Colón en 1502, Catacamas es parte de la segunda zona que abarcaba Islas de la Bahía, Colón, Gracias a Dios y Olancho.

Universidad Nacional de Agricultura (UNA)

En sus investigaciones, la connotada antropóloga franco-norteamericana Anne Chapman estableció que las razas del centro-oriente, pech, tolupanes, tawahkas y misquitos, practicaron hace cinco mil años “la cultura de la selva”, sin agricultura.

Los pech evolucionaron con su “Cultura de la Yuca” y fundaron el poblado de Catacamas, regido por caciques, a quienes sepultaban en el Centro Ceremonial de Talgua. Sus restos son de la época del patriarca Abraham, hace 4,000 años, de acuerdo al científico estadounidense, Dr. Jim Brady.

El nombre de Catacamas se origina de los vocablos del idioma pech “en Kata”  y “Akamas” equivalentes a “Ahora” u “Hoy” y “Arco” en la traducción del notable lingüista luxemburgués Eduard Conzemius, de visita en la ciudad en 1919. Al pronunciar “en Kata”, explicó, la sílaba “en” es apenas audible y unidos “Kata-akamas” significan “Ahora el arco” expresión que ordenaba el uso de esa arma, en defensa o ataque. También la palabra “Talgua” deriva de esa lengua: “Tauk-ká” en español es “Beber, chupar o tragar” y similar a “río” y “agua”.

Ante la conquista hispana, bravíos indígenas de varias razas de Olancho conformaron una tenaz resistencia. Destaca el alzamiento del héroe Venito, de la etnia tawahka, quien al mando de 150 caciques y sus guerreros destruyó en 1527 la ciudad de Villa Hermosa, fundada en el valle del Guayape, muy disputado por su abundancia de oro. En la acción perecieron 15 soldados españoles, entre ellos el famoso capitán Juan de Grijalva, iniciador de la conquista de México.

Palacio municipal de Catacamas, estructura colonial del muy bien conservado casco histórico de la ciudad.

El cristianismo encontró auténticos conversos en los indígenas de las riberas del río Guayape, los guayapis, a los que debe su nombre. Su evangelizador, fray Fernando Espino, estuvo cerca de “Los Encuentros” de 1667 a 1669, escribiendo que son “apacibles, de muy buena estatura… blancos y recibieron muy bien la fe de Cristo”. Emigradas varias familias a Catacamas muchos siglos antes, introdujeron su “Cultura del Maíz”, principal sustento alimenticio.

En una tradición única en el continente, los nativos acudían a “encontrar el sol”, su resplandeciente deidad que esperaban al observar la brillantez de Venus, la “Estrella Chilatera” en el cielo de la madrugada y “Nixtamalera”, del atardecer. Esta veneración la registró en 1940 el destacado antropólogo suizo Rafael Girard, presente en Catacamas por la condición indígena de la ciudad, describiendo que la jornada iniciaba al olor del chilate, un derivado del maíz preparado por las mujeres a la 1:00 de la mañana y los hombres se dirigían hacia el oriente y al apreciar los nacientes destellos ingerían la deliciosa bebida.

PROSPERIDAD INDÍGENA

Catacamas es un antiguo municipio y su cabildo e iglesia católica son coloniales. Está dedicada a San Francisco de Asís y la estatua esculpida en la fachada demuestra que fue fundado un 4 de octubre, día del santo, y aunque se desconoce el año ya aparece en la lista de pueblos de Honduras de 1673 y esa categoría requiere gobierno local, suficiente población, patrimonio y territorio propio.

El más bello bulevar es “Las Acacias”, diseñado en 1957 por el alcalde municipal, Prof. Juan Villeda, de gran labor progresista.

Partícipes en los avances del Estado republicano, uno de los soldados catacamenses involucrados en la lucha armada contra el prevaleciente sistema tributario colonial, el indígena Lorenzo Cáceres relató la suscripción del histórico convenio de “Las Vueltas del Ocote”, acordado pacíficamente entre Francisco Morazán y los rebeldes el 21 de enero de 1830 para suprimir los impuestos.

Las ventajas geográficas de Catacamas fueron promovidas por el secretario de la Compañía Interoceánica de Honduras, el diplomático y antropólogo norteamericano Ephraim Squier, incluyéndola en la ruta del proyectado ferrocarril que comunicaría ambas costas. En 1855 publicó el libro “Los Estados de Centroamérica” con el detalle de un grabado de la plaza y la iglesia “San Francisco de Asís” y otras ilustraciones de importantes ciudades del país.

Admirado por el desarrollo y afabilidad de los habitantes, el célebre investigador y periodista norteamericano, William V. Wells, en su libro “Viajes y Exploraciones en Honduras”, impreso en 1857, elogió “la ciudad indígena de Catacamas.…Yo no estaba preparado para una escena de tanta prosperidad. En el mercado había expuestas una gran variedad de legumbres y frutas y todas las operaciones comerciales necesarias para el sustento de la población se conducían activamente. Difícil es imaginar una raza más pacífica y más hospitalaria”.

La identifica como ciudad, décadas antes de recibir el título el 24 de enero de 1898.

imageimageimage

Fuente: http://hondurasensusmanos.info/index.php?option=com_content&view=article&id=1250:catacamas-hospitalidad-y-turismo&catid=104:turismo