Lea Honduras

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HISTORIAS MISQUITAS (2/2)

4 Marzo 2017

 

Por: Carlos E. Ayes

MacGregor completó su estafa al obtener financiamiento adicional en Escocia para que doscientos cincuenta colonos se embarcaran rumbo a su reino. Los escoceses zarparon convencidos de que la escurridiza fortuna los esperaba en el pródigo país del Cacique Mac. Entusiasmados ante el prodigioso futuro, los colonos no dudaron en cambiar sus libras inglesas por dólares del inexistente Banco de Poyais, cuando el gran Macse los pidió. Después del azaroso viaje a través del inmenso océano y de arribar a la costa, los colonos no daban crédito a lo que sus ojos veían: una inhóspita selva pantanosa, plagada de zancudos y alimañas ponzoñosas; nada parecido a las imágenes de las plácidas playas de Black River que en Londres les había mostrado. Abandonados a su suerte en aquel medio hostil, más de dos terceras partes de la expedición pereció. Las noticias de aquella calamidad llegaron a Londres y la Armada destacó un buque para rescatar los pocos sobrevivientes y trasladarlos a Jamaica.

En 1847, el mulato George Hodgson, Consejero de su Majestad el Rey Mosco, llegó a exigir a las autoridades nicaragüenses retirarse de San Juan del Norte por estar en sus dominios; estos, ni cortos ni perezosos, apresaron al Consejero Real. Inglaterra, que tenía interés en el puerto por aquello del canal, respondió desembarcando tropas y capturando a los captores de su aliado. Nicaragua acudió en solicitud de ayuda a los Estados Unidos, quienes hallándose empeñados en la guerra de rapiña contra México (como la calificó el general Grant), no contestó la solicitud. La poderosa Inglaterra, protectora del reino producto de su invención, obligó a Nicaragua a suscribir un convenio mediante el cual el pequeño país centroamericano se comprometía a devolver los presos, dar satisfacciones a Inglaterra por haber arriado la bandera misquita y no molestar más al Rey Mosco en sus dominios.

Es que la naturaleza, como para asegurar su supervivencia, está diseñada para que en ella impere la ley del más fuerte, (del más apto, decía Darwin). El león juega con la gacela antes de devorarla; en el mar, el tiburón hace festín con las sardinas y, entre los países, el poderoso se impone al débil. ¿Y la civilización? ¡Ah, un bonito invento!

La historia nicaragüense dice que la dinastía misquita se inicia con el cacique que los piratas apodaban Old Man; a quien, después de aceptar declararse vasallo del rey Carlos II de Inglaterra, el Gobernador de Jamaica, el honorable Thomas Lynch lo convirtió en el monarca del país misquito en nombre de Su Majestad británica.

Según investigaciones del historiador Francisco A. Flores Andino, quien durante 10 años permaneció en la Mosquitia como Director de Escuela y posteriormente ganó el título de Licenciado en Historia, el primer monarca misquito fue EL REY SAM (SAMUEL), quien sería el padre de Old Man. Relata el historiador Flores Andino que la ceremonia de coronación de Old Man fue dirigida por Thomas Modifor, Duque de Albernale, en el Palacio de Gobierno de Kingston y que, a falta de corona, el duque se valió de un sobrero de copa para ungir al nuevo soberano.

La Casa Real misquita tendría una duración de 250 años, aproximadamente, la que según Flores Andino tuvo la siguiente sucesión:
Samuel 1643, Old Man 1667, Frederick Alexander George William 1694, Jeremy 1699, George 1761, Carlos Antonio de Castilla 1788, Roberto 1804, George William Frederick 1816, Robert Charles 1825, General Thomas Robinson 1843, George Augustus Frederick 1845, George William Henry 1866, George William Albert 1879, Jonathan Charles Frederick 1889 y Robert Henry Clarence 1891.

En 1894, el gobierno de Nicaragua para administrar la región, creó el Departamento de Zelaya en el territorio misquito. El Rey Robert Henry huyó a Jamaica, donde murió en 1908.

La dominación inglesa en la región hondureña de Islas de la Bahía concluyó en 1860, cuando aquella potencia devolvió la soberanía de los territorios ocupados mediante el tratado firmado por el gobierno de Honduras con el Embajador Plenipotenciario inglés Lennox Wike, bajo la presidencia del general José Santos Guardiola.

A pesar de que el Laudo del Rey de España de 1906 delimitaba la frontera Honduras-Nicaragua siguiendo el curso del río Coco, y de haber sido aceptado por ambos gobiernos, más tarde, Nicaragua pretendió ocupar territorio misquito ubicado al norte de dicho río. Anastasio Somoza, fundador de la dinastía Somoza, desconociendo el Laudo, penetró hasta Cruta con cortes de madera. En febrero de 1957 el gobierno hondureño, en respuesta a una numerosa migración agresiva de nicaragüenses, procedió a crear el departamento de Gracias a Dios en el territorio misquito, acto que fue protestado por el gobierno de Luis Somoza, quien procedió a enviar tropas y declarar la guerra a Honduras. La consecuencia de tales desplantes fue un conflicto armado que duró 23 días. Honduras recuperó el territorio y procedió a organizar en él una jurisdicción militar que denominó Sexta Zona Militar. La disputa territorial entre ambos países por la zona, concluyó de manera definitiva con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 1960 y, la disputa marítima, con el fallo de la misma Corte del año 2007.