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O. HENRY EN HONDURAS

24 Diciembre 2016

 

 

O. HENRY EN HONDURAS

Por: Juan Ramón Martínez

Muchos hondureños, capitalinos especialmente, escucharon este nombre. Durante varios años. Estaba vinculado a un lugar de diversión donde se ofrecían tragos y había una pequeña pista de baile. Era un bar. El nombre del gringo no llamaba la atención, porque el hotel llevaba el nombre de otro estadounidense más conocido: Abraham Lincoln, el famoso presidente de los Estados Unidos que enfrentó la guerra civil en el siglo XIX. Fue muchos años después que nos enteramos, en la medida en que el tema literario se volvió recurrente en mi vida, que supe que O. Henry era el seudónimo de William Sydney Porter, nacido el 11 de septiembre de 1862, en Grensboro, Carolina del Norte, que después de estar un tiempo en Honduras, donde escribió su única novela “De Repollos y de Reyes” se convirtió en el gran escritor del relato corto del cual Jorge Luis Borges escribiera que:                     “Edgard Allan Poe había sostenido que todo cuento debe redactarse en función de su desenlace; O. Henry exageró esa doctrina y llegó así al trickstory, el relato en cuya línea final asecha una sorpresa. Tal procedimiento, a la larga, tiene algo de mecánico; O. Henry, nos ha dejado, sin embargo, más de una breve y patética obra maestra”.

Entre esas obras maestras esta “De Repollos y de Reyes”, ambientada en Trujillo, Colón. Y construida alrededor de personajes patéticos de Honduras, a la que llama Anchura, actuando en una realidad inverosímil, ridícula e incluso, usando la palabra de Borges, “patética”. Jorge Federico Travieso, traductor de la novela que, no es conocida por los hondureños -más de cien años después de haber sido escrita-, nos dijo recientemente, después que recibiera el primer premio del ensayo Juan Antonio Medina de la Universidad Pedagógica, precisamente por un ensayo sobre la misma, que la novela es una caricatura de Honduras y de los hondureños, de sus gobernantes y de los gringos que por diversas razones, recalan aquí. Y se quedan un tiempo o terminan muriendo entre nosotros. La novela ya ha sido traducida por Travieso y esta próxima a ser publicada por la Editorial Universitaria de la UNAH.

Normalmente, nos cuesta mucho vernos a nosotros mismos, con sentido crítico y con ánimo de rectificar la ruta que nos ha llevado al subdesarrollo. Rafael Heliodoro Valle, decía que, de Honduras se reían todos los países. Y que, incluso, lo hacíamos los hondureños, gozando con las desgracias del único país que tenemos. Es decir que no tenemos suficiente sentido crítico y mucho menos, del humor para, burlarnos de nuestros defectos y, lo más importante, reírnos de las acciones ridículas de “nuestros” gobernantes, responsables en primer lugar del atraso del país y de la pobreza de los hondureños.

La publicación de esta novela, donde Honduras deja de ser honda y profunda, para transformarse en ancha y ridícula, nos puede ayudar. Para entender la historia del país. Y para conocer un poco más, en lo profundo, a los políticos, Para ver en preliminar realismo mágico, nuestros defectos, así como recoger del suelo, alguna que otra virtud, sobre la cual construir una nación mejor. Hay que esperar esta novela, gracias a Jorge Federico Travieso y a la UNAH, para empezar a esbozar una sonrisa que nos permita reírnos de nosotros y de las autoridades, para desde allí, buscar lo mejor para Honduras y para los “anchuranos” como nos llamó, por alguna razón que hay que investigar, el gran O. Henry que aunque bebedor consuetudinario, nunca imaginó que aquí lo conoceríamos fugazmente, tan solo porque su nombre lo llevaría un bar de moda, de un hotel gringo, de la capital de Honduras.