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El Santo Oficio de la Inquisición. Los primeros judíos en El Salvador.

29 Octubre 2016

 

El Santo Oficio de la Inquisición. Los primeros judíos en El Salvador.

PEDRO ANTONIO ESCALANTE ARCE
Academia Salvadoreña de la Historia

Durante los siglos medievales surgió un exacerbado fanatismo religioso en varios países de la Europa cristiana. Particularmente en España, en el XVI, la total identidad entre Estado y religión se tradujo en la equivalencia entre herejía y delito. La Reforma Protestante y sus vertientes disidentes eran inaceptables y sus adeptos enemigos peligrosos. Y aquí también entraban las sospechas de apostasía por parte de los judíos que habían aceptado el cristianismo, calificados de judaizantes y relapsos, contra quienes particularmente se dirigió la institución más controvertida en la historia de España y sus provincias de ultramar, el Santo Oficio de la Inquisición.

Ha sido incorrectamente identificado el Santo Oficio únicamente con la persecución del llamado criptojudaísmo (judíos encubiertos), cuando en realidad el campo de la Inquisición fue muy amplio y diverso, con un control de las costumbres y moralidad pública en el Estado confesional.

La Inquisición española se inició a finales de 1480, con el primer tribunal instalado en Sevilla. Aunque los orígenes inquisitoriales son más antiguos se encuentran en algunos tribunales eclesiásticos de Italia y Francia. Más adelante, surgió el omnipotente Consejo de la Suprema y General Inquisición y se instalaron diversos tribunales. Los dos primeros en América fueron el de la Ciudad de México, fundado formalmente en 1569, y el de Lima en 1570. Después, en 1610 se autorizó el de Cartagena de Indias. El Tribunal de México tuvo jurisdicción sobre toda la Nueva España geografía, incluyendo el virreinato y el Reino de Guatemala, incluidas las provincias de San Salvador y Sonsonate, donde funcionó el Santo Oficio por medio de comisarios y alguaciles. Sin embargo, antes de inaugurarse los Tribunales, hubo un período en que la averiguación inquisitorial la realizaron ciertos religiosos de las órdenes mendicantes y los obispos. Fue hasta la instalación física del Tribunal mexicano en 1571 que en Centroamérica se nombraron comisarios del Santo Oficio, el primero el de Santiago de Guatemala (Diego de Carvajal, 1572). Hubo comisarios de la Inquisición hasta el siglo XIX en San Salvador, San Miguel, La Trinidad de Sonsonate y San Vicente de Austria, así como en todas las ciudades españolas del istmo.

Los comisarios se ocupaban de diligenciar denuncias, abrir expedientes y proveer en situaciones de poca monta. Solamente, cuando lo ameritaba el caso se remitía a México, para que el Tribunal cumpliera con todos los pasos del proceso hasta llegar a las condenas. Pero, además, los expedientes ventilados por los comisarios debían –todos en original- remitirse al Tribunal, por esa razón el Archivo General de la Nación, en la Ciudad de México, como un extraordinario fondo documental de insospechada riqueza, con numerosos expedientes provenientes de los comisarios en el actual El Salvador sobre temas muy diversos, como blasfemias, irreverencias con la religión, pecados públicos, desviaciones de videntes, abuso de sus funciones de curas y religiosos, etc. Así como los relacionados con la observancia disimulada de la antigua religión hebrea por quienes ya habían sido bautizados en el cristianismo (relapsos), lo que constituía apostasía, así como huno algunas denuncias contra moriscos, por conservar prácticas del Islam. Es de remarcar que los indígenas estuvieron siempre expresamente fuera del Santo Oficio, solo sujetos a las autoridades eclesiásticas, pero jamás a la Inquisición.

Sin embargo, en los casi 250 años bajo el Tribunal del Santo Oficio, en las provincias hispano-salvadoreñas solamente tres expedientes llegaron a auto de fe en la ciudad de México y fueron sentenciados en esos grandes actos públicos de lectura de condenas y expiación. Los tres casos se originaron en La Trinidad de Sonsonate y la paleografía y lectura de los enormes legajos brindan una acertada visión de la época. El del alcalde mayor Pedro Xuárez de Toledo, de Sonsonate, condenado por la Inquisición episcopal del obispo Bernardino de Villalpando en 1570. Él fue el primero que llegó al gran auto de fe público en la plaza del Marqués, junto a la catedral de la ciudad de México, el 28 de febrero de 1574; pero para ser rehabilitada su memoria, pues ya había muerto en el convento dominico, algo totalmente inusual en la historia del Santo Oficio español. El irlandés William Corniels, que vivía en Sonsonate con el nombre de Guillermo Martínez, compañero del corsario Francis Drake, fue tomado preso en La Trinidad y remitido a México, donde fue condenado a muerte en el auto de fe público del 6 de marzo de 1575, luego ahorcado y su cadáver incinerado en el quemadero de San Hipólito. Una tragedia apasionante de implicaciones históricas.

El tercer expediente destacado es el del Judío-portugués Marco Antonio Rodríguez, comerciante, que fue apresado en Nahulingo, en las afueras de La Trinidad, el 14 de mayo de 1596. Compareció en el auto de fe el 8 de diciembre del mismo año y se le condenó a cárcel perpetua en México, pero luego liberado con todos los portugueses que retenía el Tribunal en 1609.

El juicio de Marco Antonio Rodríguez tiene detalles de la vida en comunidad de los primeros judíos mexicanos (portugueses), donde destacó la familia Carvajal, así como el mercader Jorge de Almeida, y también trae datos sobre la actividad comercial y tráfico marítimo de Acajutla con Acapulco y El Callao; asimismo las primeras noticias sobre un puñado de comerciantes judíos (con sus nombres) en comarcas de San Salvador y Sonsonate, a quienes Marco Antonio se encontró en varios lugares.

Aunque, específicamente, la primera noticia de un criptohebreo en La Trinidad de Sonsonate data del año 1569, cuando fue acusado Lucas Hernández por el alcalde mayor Xuárez de Toledo, a su vez encausado por el obispo Villalpando.

La Inquisición fue abolida por las Cortes de Cádiz en 1812. Hay muy poco escrito sobre la Inquisición en Centroamérica y sigue siendo básica la obra del chileno José Toribio Medina: “La Inquisición en Nueva España”.

Texto y fotos cortesía de la Academia Salvadoreña de la Historia.

Los tres casos relacionados a la Inquisición se originaron en La Trinidad de Sonsonate y la paleografía y lectura de los enormes legajos brindan una visión de la época.

Constataciones. Antes de inaugurarse los Tribunales de la Inquisición, hubo un período en que la averiguación inquisitorial la realizaron ciertos religiosos de las órdenes mendicantes y los obispos.