20 Agosto 2016
Por: Ismael Zepeda Ordóñez
El tema de las relaciones entre España y sus antiguas posesiones de ultramar son siempre objeto de estudio entre los académicos, tanto desde la perspectiva histórica como el de las relaciones internacionales. Ese marcado interés en el mundo intelectual por revisar los archivos, trabajos historiográficos y líneas de correspondencia entre las cancillerías iberoamericanas ratifican que la temática siempre es atrayente. Sin embargo algunos estudios presentan algunas inexactitudes que es importante rectificar. Michael P. Casteloe en su obra, página 263, señala que hasta 1895 España reconoció la independencia de Honduras. Otros trabajos también señalan el año de 1895 como el momento del reconocimiento (Juan Carlos Pereira, 1992). ¡No podemos aceptar esa afirmación!,
porque en 1866 Honduras y España suscribieron un tratado de reconocimiento de la independencia. El artículo 1º. dice textualmente: “Su Majestad Católica reconoce como nación Libre, Soberana e Independiente a la República de Honduras, que comprende todo el territorio que durante la dominación Española se conoció con el nombre de provincia, circunscrito en los límites siguientes; por el este, sud-este y sur con la República de Nicaragua, por el este, nordeste y norte con el océano Atlántico; por el oeste con Guatemala; por el sur, sud-este y oeste con El Salvador; y por el sur con La Ensenada (sic) de Conchagua en el Pacífico y las islas adyacentes a sus costas en ambos mares, y usando de la facultad que le compete con arreglo al Decreto de las Cortes generales del Reino de 4 de diciembre de 1836, renuncia en toda forma y para siempre por sí y sus sucesores, la soberanía, derechos y acciones que le correspondían sobre el territorio de la mencionada República.” Este artículo marca definitivamente el reconocimiento de España al Estado de Honduras como una nación soberana. Este proceso de reconocimiento de España a sus antiguas provincias quedó formalizado por el decreto promulgado y sancionado el 16 de diciembre de 1836, que establecía: ”Las Cortes generales del Reino, autorizan al gobierno de su majestad para que, no obstante los artículos X ,CLXXII y CLXXIII de la Constitución política de la Monarquía, promulgada en Cádiz en el año de 1812, pueda concluir Tratados de Paz y Amistad con los nuevos Estados de la América Española sobre la base del reconocimiento de la independencia, y renuncia de todo derecho territorial o de soberanía por parte de la antigua Metrópoli, siempre que en lo demás juzgue el gobierno que no se comprometen ni el honor ni de los intereses nacionales”, bajo ese espíritu México fue el primer Estado Independiente que estableció relaciones diplomáticas con España.
No hay que olvidar que las vicisitudes de la política de reconocimiento a sus excolonias, pasaron por varios momentos críticos. Desde la férrea oposición a considerar el tema de reconocer los nuevos Estados de la América hasta la aventura militar. España montó una cruzada por reconquistar sus dominios entre 1811 y 1826 con una movilización de 2,390 oficiales y 44,689 soldados con un costo, aproximado, de 500 millones de reales. Por ello, el tratado del 15 de marzo de 1866 suscrito en Madrid por los plenipotenciarios de Honduras y España, Eduardo Viada Vilaseca y Manuel Bermúdez de Castro, respectivamente; fue el resultado de un proceso que se inició en 1841 durante la administración del general Francisco Ferrera. Este gobierno diseñó su política exterior centrado en el reconocimiento de Honduras como una nación soberana e independiente, destacando que su prioridad era establecer relaciones diplomáticas con los países del mundo, particularmente los Estados Unidos de América y los principales Estados de Europa.
En 1866 el ministro de Relaciones Exteriores era Ponciano Leiva, y el presidente el capitán general José María Medina, quien recibió la condecoración “Comendador de Número de la Orden de Isabel La Católica en 1869 como expresión de la buena voluntad en el fomento de las relaciones entre ambas naciones. Igualmente reflejada esa buena voluntad en 1894 cuando se suscribió un nuevo tratado de Paz, Amistad y Comercio entre Honduras y España en la administración de Policarpo Bonilla. Porque el sentimiento fraterno por España siempre ha estado presente en el espíritu de todos y todas las hondureñas. Saludamos el 150 aniversario de relaciones entre Honduras y España. ¡Un brindis por ese espíritu de hermandad y solidaridad!
Referencias Bibliográficas.
* Texto íntegro del Tratado. Foro Hondureño. Revista del Colegio de Abogados de Honduras. No. 1 y 2 de mayo a octubre de 1970. Publicado originalmente en el Boletín de Noticias del Gobierno en 1866.
* Costeloe, Michael P. La respuesta a la Independencia. La España imperial y las revoluciones hispanoamericanas, 1810-1840.2010. FCE. México.
* Pereira, Juan Carlos, y Ángel Cervantes. Relaciones diplomáticas entre España y América. 1992. Editorial Mapfre. Madrid. España.


