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Las últimas voluntades de Serapio Hernández

19 Marzo 2016

Las últimas voluntades de Serapio Hernández

Para las Albaceas Ma. Teresa y Ma. De la Paz Hernández Rodríguez

Con los libros: La Gaceta de Honduras. Procurar una consulta con el embajador de Honduras. Son 12 años: 20 tomos; su costo de encuadernación es de $20 cada tomo.

La colección de estadísticas de Denuncios de Minas e importaciones y exportaciones. Atender al Lic. Juan Edgar Picado con su cliente e insinuarle que los cinco libros conviene que se quede con ellos y concediéndoles la importancia que yo les concedo y el provecho que les rendirá a ellos den por el trabajo unos $5,000.00 de una sola vez o en varias partidas, con la garantía del Lic. Picado, caso de que se haga en importancia de estas estadísticas. Los Boletines del Congreso deben ser considerados como las Gacetas para que ellos también queden con la colección de la Gaceta. Los demás libros me agradará desde ahora los distribuyan entre la familia consultando mentalmente la capacidad intelectual de cada uno. De las cosas personales: el reloj de pulsera lo he destinado para Egidio, mi cama, la silla de ruedas, el armario, el escritorio, mi ropa de vestir, deben ser distribuidos con sentido familiar.

Con el dinero: Sin contar con el Seguro Universitario, en el caso de que queda algo del traspaso a la libreta de Martita ¢1,000.00 son para Pacita ¢ 1,000.00 para Egidio y ¢ 1,000.00 para Lala. Esto está hablado con Martita.

En Tegucigalpa: queda reclamar consultando con Tiburcio Guerrero Lemps. 500 en la imprenta en que se edita El Pueblo y contando con que el liberalismo volverá al poder, una cantidad de alquileres de la Imprenta en su guarda en la casa durante más de 12 años.

En la venta de Moravia, en la que intervino don Toribio Ponce, en la escritura de venta fue hecha la acción de la explotación en el terreno para trabajar por particulares, todavía está valorada en Lemps. 16,000.00 y se vendió por L. 8,000.00.

Cuando se obtenga el pago del resto de lo pendiente de Moravia hacer que las cuatro partes que corresponderá a los herederos / se reserven Lemps. 1,500.00 para la Ñanta, Lemps. 1,000 para Flor y Lemps. 1,000.00 para Hernando. Esto se ejecutará con espíritu fraternal y con prudencia.

En la Meseta de Pracén quedan unas acciones que estaban valoradas en conjunto en la cantidad de Lemps. 5,000.00. De las escrituras solo una está inscrita en el Registro de la Propiedad. El testimonio de todos que deben ser unos cuatro, deben ser buscados en el escritorio de don Darío Montes, don Toribio Ponce y don Rubén Álvarez, donde pudieron haber sido dejados por Ma. Teresa en uno de sus viajes.

Los potreros de Pracén se deben procurar venderlos y su producto, como el que resultará del de la imprenta y el pendiente de reclamo por lo de Moravia, deben de ser aplicado a los herederos testamentarios.

Una recomendación especial, siento el deber de hacerla, cual es procurar que se cumpla el mandamiento religioso “Honor a Padre y Madre” y procurar tener presente estos preceptos: “La sangre jala: solo el amor y el dolor unen”. En todo acto se procure tener presente a Flor Ma. De la Cruz y a Hernando Herrera, hijos míos de mis relaciones amistosas con Lala.

También me siento constreñido a mencionar de mi vida de soltero y de casado consentido a los siguientes: como acto reflexivo para que se evite incurrir en irregularidades por ignorancia de “Quién es Quién”:

Pablo Valeriano, habido como en el año 1896 con María U. Valeriano, una muchacha que conocí en Archaga, cuando asistimos al doctor Fiallos, papá del Padre Ernesto.

Cristina Hernández, Adriana Hernández, Ma. Antonia Hernández, Micaela Hernández (fallecida), habidas con María Epifania Palma. Carlos Vallejo, habido con la Sra. Ramona Palma. Rosa Luisa Hernández habida con Ma. Emerenciana Nieto, Evangelina Cortés habida con Cristina Cortés. Un muchacho cuyo nombre ignoro, pero tengo noticias que es de apellido Valdés, la madre era de nombre Paula, pariente cercana de Lucrecia Valdés y don Román Ramos.

Otro muchacho, habido con Juana Valladares protegida de doña Ana Estréver de Escalón llamado Héctor Valladares pero doña Ana le impuso el apellido Escalón.

Otro llamado Moisés Hernández y otro llamado Eloy, hijos de María Hernández de San Lorenzo.

Otra muchacha llamada María del Rosario habida con Felipa García en mis temporadas a Moravia.

Y otro muchacho llamado José Honorato Turcios habido con María de los Santos.

Y a la hora de morir, con la idea fija de que los muertos no salen a los vivos y que con la muerte todo termina, cuento estos cuentos para que se me recuerde.

(Dictado a Flor María de la Cruz en varias audiencias).

Con el facsímile que uso desde mi enfermedad que me impidió la acción del lado derecho de mi cuerpo.

Serapio Hernández
San José, Costa Rica
Sábado 12 de octubre de 1957