26 Septiembre 2015
Recopilación del profesor Rafael Pineda Ponce
Los infrascritos, ciudadanos de Honduras, jefes militares y civiles, proscritos por el régimen de facto que impera en nuestra patria, respondiendo a los anhelos de nuestros compatriotas y a los reclamos democráticos del actual momento histórico, declaramos.
Que ha llegado la hora de poner fin a la siniestra dictadura que en nuestro país preside Tiburcio Carías Andino y la camarilla de esbirros que la respalda.
El “déspota de 300 libras” y su consorcio opresor deben responder ante la conciencia nacional de los atentados y desafueros cometidos durante doce años de tiranía.
El sistema totalitario, terrorista y permanente, con monopolio del poder económico y cultural de la nación que patrocina el sargentón Zambrano, define a Honduras como un estado fascista que choca con las corrientes democráticas que hoy animan y vigorizan al mundo civilizado, en lucha denodada contra los pueblos conquistadores y esclavistas.
Del acervo sangrante y trágico de doce años de opresión, se levanta airada la protesta del pueblo hondureño en lid reivindicadora por sus derechos inculcados y por sus garantías oprimidas.
Bajo el régimen en liquidación el ciudadano es un ilota; la dignidad y la vida, la economía y la libertad de los hondureños han estado y están pendientes del capricho del sátrapa y sus conmilitones.
La mente y la voluntad de la Nación pugnan por conquistar una meta realista que eleve los corazones y los modelos de vida de los coasociados.
El programa ideológico de la Revolución Social que hoy iniciamos se inspira en los ocho puntos de la Carta del Atlántico, con aspiración mínima de nuestros propósitos y esfuerzos.
Hacemos de sus postulados un emblema de victoria y un estandarte de combate.
Normas de justicia y equidad, de orden y de paz son las que, la Revolución Liberal Demócrata se propone introducir en la vida del país, como substitutas del terrorismo monopolista y vitalicio que hoy explota con satánico sadismo una pandilla fascista.
Que los proscritos retomen al calor de sus hogares, que los reos de Estado recobren su libertad, y que los aterradores de los hombres libres asesinados por la dictadura, purguen sus delitos, son puntos capitales del programa revolucionario, con vistas a que jamás vuelvan a repetirse esos signos de barbarie que llenan de infamia al régimen de Carías Andino y que hoy entra un desastre.
La ilustración de las masas, el ascenso y progreso del campesino y la economía de las clases laborantes en armónico acuerdo con los estamentos burgueses, son puntos básicos de nuestro movimiento en marcha hacia un acomodo justo entre el capital y el trabajo.
Las fuerzas económicas externas, de carácter constructivo y de provecho para la economía nacional disfrutarán de la más amplia acogida y garantías por parte de la Revolución Democrática y sus representativos.
Los compromisos internacionales, legalmente válidos, contraídos por Honduras serán estrictamente cumplidos por el gobierno revolucionario en la inteligencia de que estando auspiciado nuestro movimiento popular por los principios de la Carta del Atlántico, el esfuerzo de la revolución se incorpora, desde ahora, a la causa libertadora de las naciones unidas.
A efecto de poner en obra nuestros propósitos encaminados a derrocar la dictadura en Honduras y a llevarlos por la senda de la victoria hacemos constar:
1º. Que nos constituimos en Ejército restaurador de la democracia en Honduras,
2º. Que hacemos un llamamiento a todos los hombres y mujeres libres de la nación, para que sumen sus esfuerzos en pro de la causa de la libertad y la justicia;
3º. Que designamos jefe del Movimiento Social Libertador que iniciamos al doctor Ángel Zúniga Huete, con amplísimos poderes para el desarrollo del mandato que se le encomienda.
4º. Que en el curso de la lucha, en el momento oportuno y con el voto del ejército, se organizará un gobierno provisional que tendrá el encargo de reorganizar el país a la caída de la dictadura y de convocar a elecciones inmediatas para una Asamblea Nacional Constituyente que restaurare las normas legales en la vida de la colectividad.
Conclusiones:
Unamos nuestros esfuerzos como en un haz de espigas, para que nuestras voluntades germinen en brotes fecundados para la libertad y la propiedad de Honduras.
¡Viva Honduras libre y democrática!
Frontera de Guatemala, 9 de noviembre de 1944


