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La muerte ritual en la Mesoamérica prehispánica

26 Octubre 2014

 

Julio José Sevilla G.

En el área geográfica y cultural denominada Mesoamérica (mitad meridional de México, Belice, Guatemala, El Salvador y Occidente de Honduras) llegaron a florecer cultura como los olmecas, aztecas, mayas, toltecas, zapotecas y mixtecas; las cuales se caracterizaron por el desarrollo de patrones socioeconómicos y culturales similares, como el calendario solar y ritual, agricultura basada en el cultivo del maíz, la edificación de obras monumentales con fines religiosos y políticos, una sociedad estratificada, así como la creencia en la vida después de la muerte y una religión politeísta basada en los elementos de la naturaleza que regulaban todos los aspectos de la existencia.

ritualLa religión de la Mesoamérica precolombina se distinguía por su naturaleza dual y sus complejas ceremonias que acompañaban cada aspecto de la vida y la muerte. Los dioses eran representados con características antropomórficas o zoomórficas y al igual que los humanos, tenían necesidades vitales como la alimentación, por lo que exigían sacrificios para ese fin.

En cuanto a los aspectos en torno a la muerte en los pueblos prehispánicos, existió una concepción compleja dentro del ordenamiento cósmico y el ciclo vital. El morir representaba el inicio de un nuevo ciclo en la existencia del ser, por lo que el culto a la muerte fue trascendental.

En el caso de los Aztecas, los rituales funerarios más comunes dentro de los reyes “tlaloque” y la nobleza se efectuaban utilizando corteza de pino al ser considerada sagrada, luego se preparaba al difunto para la ceremonia de cremación. Se envolvía el cuerpo en mantas finas y se le colocaba jade en la boca para representar al corazón, y se le decoraba con insignias representativas al dios principal del  templo en el que se le enterraba¹. Durante la ceremonia se sacrificaban a los esclavos para luego incinerarlos junto con el difunto, también se mataba al perro el cual era el guía hacia el inframundo conocido como Mictlán. Las cenizas eran colocadas en un recipiente al cual sus familiares debían ofrendar con pulque, inciensos y flores durante varios días.

La importancia de los perros en el área mesoamericana como el k’ik’bil pek llamado así por los mayas y el xoloitzcuintli conocido por los náhuatl, radicaba en su utilidad como alimento y su vinculación como animal sagrado representativo de la muerte. El papel desempeñado por el perro consistía en ser el guía del difunto hacia el más allá, por lo que se le sacrificaba cuando su propietario moría².

Un elemento importante dentro de las ceremonias mesoamericanas era el día de los muertos. Durante estas festividades, se elaboraba un altar llamado Tzompantli en forma piramidal en honor a la diosa patrona de la vida y la muerte llamada Coatlicue. En el altar se colocaba la imagen de la deidad junto con flores, comida y copal en vasijas de barro³.

Los sacrificios humanos eran una forma de “muerte Ritual” con la que se destruía el cuerpo material para poder existir después de la muerte y mantener el orden cósmico al alimentar a sus dioses. Dentro de los sacrificios ofrecidos se encontraban animales, niños, prisioneros de guerra, voluntarios, nobles y criminales. La antropofagia era común después de finalizado el ritual, siendo importante tanto social como religiosamente. La víctima se convertía en el banquete a través del cual los sacerdotes se comían al “muerto divinizado” y se unían a él.

En suma, las culturas mesoamericanas se distinguieron por su religiosidad que les proporcionaba un sentido a su existencia y el marco de referencia de cómo se debía vivir, por lo que los aspectos religiosos se integraban al nacimiento, la pubertad, el matrimonio y la muerte. La concepción de la muerte y específicamente la “muerte ritual” estaba integrada al complejo conjunto de disposiciones ceremoniales en las que intervenían aspectos tanto religiosos como sociales. Los ritos fúnebres eran también una forma de demostrar el poder político y el status al que se pertenecía. En el caso de los gobernantes y nobles era costumbre durante la ceremonia el sacrificio de sus esclavos para luego ser sepultado en edificios ceremoniales, así se aseguraba que su memoria continuara vigente en el mundo terrenal mientras se aseguraba su existencia en el inframundo.

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Fuentes
-Heyden, Doris, la muerte del Tlatoani, costumbres funerarias en el México antiguo. En: León-Portilla, Miguel (compilador), estudios de cultura náhuatl, México D.F., Vol. 27, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1997.
-De La Garza, Mercedes, El perro como símbolo religioso entre los mayas y los náguatl.
En: León-Portilla, Miguel (copilador), estudios de cultura náhuatl, México D.F., Vol. 27, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1997.
¹Heyden, Doris, la muerte del Tlatoani, costumbres funerarias en el México antiguo. En: León-Portilla, Miguel (compilador), estudios de cultura náhuatl, México D.F., Vol. 27, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1997. PP. 89-110.
²De La Garza, Mercedes, El perro como símbolo religioso entre los mayas y los náguatl. En: León-Portilla, Miguel (copilador), estudios de cultura náhuatl, México D.F., Vol. 27, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1997.  PP. 111-134.