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León Alvarado, un benemérito de la Patria

19 Octubre 2014

 

Ismael Zepeda Ordóñez

La construcción del ferrocarril interoceánico fue, quizás,  el mayor sueño de progreso de la nación hondureña durante el siglo XIX. Un sueño fallido que el claxon de la locomotora en San Pedro Sula despertó cuando se escuchó, a lo lejos, en las serranías del país adentro en diciembre de 1877. Varias generaciones de hondureños cruzaron el firmamento esperando oír el sonido de las locomotoras en sus villas y pueblos. Todo se esfumó en un laberinto de intrigas, engaños, fraudes y maldades. Sueño del cual nos despertamos, abruptamente, con el denominado “Canal Seco” en las dos primeras décadas del presente siglo, sin durmientes ni rieles, sino con cemento hidráulico. Ene se proyecto fantástico, una primera visión de país, por unir ambos océanos se encuentra la figura de León Alvarado. Destacado compatriota en las funciones municipales, gubernamentales y diplomáticas; de cuya memoria apenas sobrevive  el nombre de un instituto de educación media en su ciudad natal Comayagua.  Creado el “Colegio León Alvarado” el 8 de mayo de 1890 con una asignación de cuatrocientos pesos mensuales, cuyo primer director fue don Pedro Medal, es el reconocimiento a su personalidad histórica por el gobierno del General Bográn. (La Gaceta 658 del 2 de junio de 1890).

León Alvarado

León Alvarado

Educado en el Colegio Tridentino en Filosofía, realizó estudios de inglés y francés bajo la dirección de Francisco Cruz, distinguido hombre público que ocupó importantes  cargos en la administración pública hondureña natural de la ciudad de Guatemala. Cruz fue diputado presidente del Congreso, presidente interino, magistrado a la Corte de Justicia, jefe político y alcalde de Comayagua; desempeñó misiones diplomáticas al servicio del gobierno, redactor de diarios oficiales y ministeriales, y escribió “La Flora Medicinal de Honduras”, conocida como “Botica del Pueblo”. La III edición fue impresa  en Madrid, España. León Alvarado fue, además, condiscípulo de Justo José Rodas (Bueso), Comisionado de Honduras en Londres en los asuntos de la deuda del Ferrocarril Interoceánico.

En junio de 1833 aparece en los registros documentales con el cargo de escribiente de la Secretaría de la municipalidad de Comayagua, en cuya actividad inició su larga carrera en la administración pública. Nombrado Jefe Político de Comayagua en 1835. Electo Regidor en 1836. Al asumir el cargo de Jefe de Estado don Justo Herrera Díaz del Valle en 1837 fue nombrado Ministro General del Gobierno. Por esa razón aparece firmando, registrando y divulgando el decreto del 5 de noviembre de 1838: “El Estado Libre y Soberano de Honduras es independiente del antiguo Gobierno Federal,  del de los demás estados, y de otro gobierno o potencia extranjera”. A partir de ese momento Honduras se separa de la República Federal y asume su propio modelo de Estado descentralizado. Desempeñó el  cargo de Ministro  General hasta septiembre de 1839, cuando Francisco Zelaya y Ayes asume la jefatura de Estado en Juticalpa. Electo dipu8tado entre 1840-1845, y dedicado a promover su casa comercial encargada de representaciones en Belize, desde donde articuló una red de comunicaciones con varios comerciantes del país. Al tomar posesión  Juan  Lindo como presidente en 1847, es electo diputado y se desempeña como  Secretario de la Cámara Legislativa.

La administración de Lindo  esfrascado entre las presiones por la Isla del Tigre y la deuda inglesa, nombra el 23  de octubre de 1850 a León Alvarado como Ministro Extraordinario para iniciar las negociaciones con Gran Bretaña para un Tratado de Amistad y Comercio. Entre los asuntos a discutir se incluía los pretendidos derechos de los británicos sobre la región  de La Mosquitia. Las instrucciones son muy claras para ajustar su conducta como diplomático: “Por tanto: y para que el expresado señor don León Alvarado sea tenido y reconocido por el excelentísimo Ministro Plenipotenciario de su Majestad Británica, señor don Federico Chatfield, como tal Plenipotenciario por parte de Honduras para arreglar con él los asuntos mencionados” (Carpeta número 85. Libro Copiador de Relaciones Exteriores. Año 1850. Archivo Nacional de Honduras). La experiencia en asuntos diplomáticos lo llevará a otras latitudes. Es comisionado del gobierno de Trinidad Cabañas para la firma de la construcción del ferrocarril interoceánico con Ephraim George Squier en junio de 1853. Al caer el gobierno de Cabañas Fiallos en octubre de 1855, y asumir el Senador Francisco Aguilar el poder político en Honduras, León Alvarado es nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Washington, el 7 de febrero de 1856.

Entre sus instrucciones para Washington, destacan: “1.- Celebrar un Tratado de Amistad Alianza y Comercio con el Gobierno de los Estados Unidos, cuyos puntos cardinales sean los siguientes: Primero: El reconocimiento de Honduras como Nación Soberana e Independiente. Segundo: El sostenimiento de esta Nación en su carácter de soberana, por exigirlo así los intereses de algunos hijos del Norte, identificados con los nuestros, en las grandes empresas ventajosas para ambos países. Tercero: Exigir en consecuencia medidas enérgicas, prontas y represivas para impedir los avances de Walker con el objeto de agredir a Honduras. Cuarto: Calcular, si el tiempo es oportuno, y si la necesidad lo demanda sobre las Islas y puntos ocupados por los ingleses; hacer su reclamación de acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos y con el representante de Honduras en Francia. Quinto: Ponerse en correspondencia con el Ministro de Honduras en Francia para combinar mejor sus operaciones diplomáticas. Sexto: Avocarse con el señor Marcoleta (José de) para adquirir datos relativos a la situación política de Nicaragua y los demás estados de Centro América, lo mismo que con los representantes de estas naciones (f). Aguilar. Meza (Ministro General” (Libro Copiador del Supremo Gobierno. Carpeta número 105. Año 1855. Archivo Nacional de Honduras).

La iniciativa diplomática de ratificar el Tratado de Amistad, Alianza y Comercio con los Estados Unidos, no fue aprobada, porque el gobierno de Santos Guardiola desautorizó  al representante Alvarado como Ministro de Honduras, y nombró en 1861   al diplomático Luis Molina en su reemplazo en Washington. Molina era hijo del patricio centroamericano Pedro Molina y de Dolores Bedoya. Recordemos que hasta el 4 de julio de 1864 durante la administración de José María Medina se firmó un Tratado con los Estados Unidos de América. Es muy probable que los sucesos de Nicaragua, la guerra nacional centroamericana contra el filibusterismo,  el caso del cónsul Joseph C. Tucker y la Guerra de Secesión en Estados Unidos sean los factores que expliquen la tardanza en la firma de tratados con esa nación del norte. Sin embargo, León Alvarado cumplió su misión diplomática al celebrar un Tratado con los Estados Unidos el 28 de marzo de 1860, cuya introducción, dice: Convenio entre la República de Honduras y los Estados Unidos de América relativo al Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre ellos, firmado en Washington el día veintiocho de marzo, en el año de nuestro señor, mil ochocientos y sesenta. Por cuanto un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre la República de Honduras y los Estados Unidos de América fue concluido y firmado en Washington, el día veintiocho de marzo en el año mil ochocientos y sesenta por don León Alvarado, Ministro Plenipotenciario de Honduras, por parte de dicha República y por Luis Cajs, Secretario de Estado, por parte de los Estados Unidos de América, que consta de quince artículos, siendo prevenido por el último de estos, que dicho tratado sería ratificado, de parte de cada gobierno, y que las ratificaciones se canjearían en Washington dentro del término de un año, o antes si es posible. (Legajo de documentos del año 1860. Archivo Nacional de Honduras). El diplomático Alvarado es el primer hondureño en conocer los vericuetos de la Casa Blanca en materia de relaciones internacionales, y el sistema de pesos y contrapesos del sistema estadounidense.

De regreso a Honduras en octubre de 1860, se dedicó a trabajar en sus actividades comerciales; no sin antes pasar por ciudad de Guatemala en donde se dedicó a estudiar documentos sobre los derechos territoriales de Honduras sobre La Mosquitia. El asesinato de Guardiola en enero de 1862, apresuró su llegada a Comayagua. Fue nombrado comisionado para arbitrar una controversia entre Guatemala y El Salvador el mismo año de 1862. Declarado “Benemérito de la Patria” por el Congreso el 19 de marzo de 1863, y la municipalidad de Santa Bárbara le rindió honores por esa designación.

El 19 de diciembre de 1866, el capitán General  José María Medina emite desde Gracias, el nombramiento de Comisionado para el arreglo de la deuda inglesa a León Alvarado, en los términos siguientes: “Atendiendo a que el gobierno tiene que arreglar definitivamente la antigua deuda nacional (Deuda Federal del empréstito  inglés de 1825) con la Casa Barclay y Cía., lo mismo que la contraída con los señores Hart y Cía. de Londres, y la que resultó reconocida por el arbitramiento de Guatemala a favor del señor don Juan Carmichael de Liverpool; a que hay que hace runa modificación a la Convención del 28 de noviembre de 1859, concerniente a las Tribus de Mosquitos; a que es preciso concluir de una manera expedita los negocios del Ferrocarril Interoceánico y del Banco Nacional, últimamente proyectado. A que hay necesidad de contratar en el exterior, según autorización legislativa, un empréstito  suficiente para  desarrollar las fuentes de riqueza del país,  explotación de minas y maderas preciosas, y que para el logro de estos objetos, es indispensable nombrar un Comisionado Especial que pase a Europa a tratar de concluir estos negocios, he tenido a bien nombrar como en efecto nombró al honorable señor don León Alvarado, para que por sí o en unión e los Ministros Plenipotenciarios de Honduras residentes en Francia e Inglaterra o con alguno de ellos trate y concluya los referidos asuntos”. Libro 1052. Folios 6-8. Colección de Libros Copiadores. Archivo Nacional de Honduras).

Este punto del nombramiento de Comisionado Especial en Londres, ha sido objeto de muchas especulaciones, incriminaciones y refutaciones. Algunos atribuyen que Carlos Gutiérrez Lozano, Ministro de Honduras en Gran Bretaña, abusó de la confianza de Alvarado, quien llegó enfermo y cansado a Londres. Abuso que se tradujo en firmar documentos con los Tenedores de Bonos, suscribir empréstitos y reconocer deudas que permitieron a Gutiérrez Lozano quedar exento de responsabilidad con la hacienda pública de la República. Los escritores Medardo Mejía (Historia de Honduras. Editorial UNAH. 1988. Tomo IV. Páginas 440-450), Alfredo León Gómez (Escándalo del Ferrocarril, 1978, Imprenta Soto), y Carlos E. Gutiérrez (Refutación a la hora de Alfredeo León Gómez. 2012. Litografía López) recogen la polémica sobre las actuaciones de los protagonistas de los empréstitos ferrocarrileros. No voy a entrar en esas incriminaciones o refutaciones, pero las instrucciones a León Alvarado eran contundentes: podía hacer la Comisión Especial por sí mismo, o en unión de otro representante ya sea Víctor Herrán o Gutiérrez Lozano. Por qué prefirió no hacerlo por sí mismo, es una cuestión de gran incógnita  en la historia nacional, y revela lo complicado del mundo bursátil para un hombre del trópico. Para tener un panorama objetivo de su salud y sus actuaciones es recomendable leer la correspondencia inserta en “Documentos relativos a la deuda extranjera de Honduras. 1903. Tipografía Nacional. Páginas 91-151). En el contexto de la presión de los tenedores de bonos, el descrédito para Honduras y el hostil clima de Londres,  falleció a las 5 de la mañana del día 10 de marzo de 1870. Sus restos descansan en la Capilla del Carmen de su querida ciudad. El gobierno de José María Medina le rindió todos los honores conforme al escalafón de General de División por sus servicios prestados a la Patria.

Un punto importante sobre León Alvarado es la traducción del libro de E.G. Squier “Apuntamientos sobre Centro América.  Honduras y El Salvador (Harper & Brothers Publishers, 1855. New  York), en 1856 con el seudónimo de “Un hondureño”, Estando en  Nueva York, León Alvarado es muy probable que haya ampliado su trato con el excónsul de Estados de América para Nicaragua, El Salvador y Honduras, Eprahim George Squier;  a quien conoció en Honduras cuando suscribieron el contrato de construcción del Ferrocarril Interoceánico  el año de 1853: “Llegamos a Comayagua,  la capital de Honduras en la tarde de un sábado  brillante de mayo, y por la asistencia de nuestro amigo, don León nos  instalamos en el palacio episcopal, un edificio elegante enfrente de la plaza principal y cerca de la catedral” (E.G. Squier. 1855). Por eso, la lectura lo motivó para hacer la traducción e imprimirlo en París. Reconoció su valor literario, geográfico e histórico para Honduras. Desconocemos si el Estado de Honduras haya pagado la impresión y el cargo por traslado de los libros. Actualmente la Colección Cultural de Centroamérica Serie Viajeros No. 5,  de la Fundación Vida. Managua, 2004, ha reimpreso una edición. Esperamos que las bibliotecas de Comayagua tengan, al menos, un ejemplar del libro.  Caso contrario, exhortamos al ciudadano don Carlos Miranda, emprendedor alcalde de Comayagua para que adquiera algunos para distribuirlos en esa bella ciudad colonial. La  memoria a León Alvarado lo demanda.

Finalmente, ¿cuándo nació León Alvarado? Para el historiador Víctor Cáceres Lara el 4 de julio de 1819 (Efemérides Nacionales. Tomo II(. 1980. Ediciones Banco Central P. 228). En “Diccionario Histórico-Biográfico Hondureño. 1990. Editorial UNAH. P. 14-16”, el consagrado escritor columnista e historiador Mario R. Argueta señala su nacimiento en 1818. Rafael Leiva Vivas recoge el año de 1818 como fecha de nacimiento (Diplomacia y Literatura en Honduras. 2005 Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Páginas 9-10. El benemérito hombre público don León Alvarado nació el 4 de juli8o de 1814 en la ciudad de Comayagua. Este año, 2014, conmemoramos  el primer bicentenario de su nacimiento  El Decreto Legislativo del cuatro de octubre  de 1893 que manda levantar una estatua  de bronce de seis pies de altura, representando al benemérito patriota León Alvarado; continúa  implorando quien lo haga realidad. (La gaceta del 4 de noviembre de 1893, página 328).  El  monumento y plaza consagrada a León Alvarado debe ser una realidad en Comayagua. ¡Manos a la obra!

* Historiador. Choluteca. UNAH.
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