31 Agosto 2014
Darío González C.
Al analizar el inventario de periódicos editados en Honduras en el siglo XIX, tomamos como marco referencial la reseña del historiador Rodolfo Pastor Fasquelle, exministro de Cultura, Arte y Deportes, con el aplomo que le caracteriza confirma que los diarios y semanarios son fuentes primigenias en el trabajo del historiador, permiten reconstruir no solo los eventos, sino que refinan el conocimiento puntual de los personajes, así como los estilos y las mentalidades tanto de los propietarios, editores, redactores y también de sus lectores; consultar el material hemereográfico, sin embargo es una pesadilla si no se cuenta con instalaciones adecuadas y con índices que constituyen guías de su periodicidad y disponibilidad.
Para crear condiciones de consulta el gobierno del presidente Reina estableció la Hemeroteca Nacional Ramón Rosa, el historiador Carlos Maldonado trabajó en los índices que se convierten en una fuente de investigación histórica y social que gozan de una absoluta confianza y seriedad en su trabajo.
A finales del siglo XIX dos perseverantes y entusiastas ciudadanos, residentes en distintos puntos de la geografía paraiseña, se afanaban en convertir en realidad su sueño de publicar semanarios que sirvieran de orientación al inmenso conglomerado nacional. Gracias al trabajo investigativo del licenciado Héctor Ramón Cortés Cáceres, publicado en la revista mensual del consejo de cultura de Yuscarán, correspondiente al mes de marzo del 2013, nos damos cuenta que Yuscarán ocupó junto a otras ciudades del país un papel precursor en las letras hondureñas.
En 1898 Yuscarán tenía su propia imprenta y su periódico local con alcance departamental denominado “El Eco del Paraíso” con circulación sabatina y posteriormente dominical.
Para el establecimiento de este periódico se constituyó la sociedad anónima Imprenta Morazán, cuyos socios fueron el licenciado don J. Alberto Mendoza, licenciado Jacinto Roque Rivas, profesor Ramón Raudales Portillo, don León Cortés, el general Nicolás Flores, don Mónico Córdova, don J. Francisco Torres, don Francisco R. Moncada, don Alecio Fortín, Francisco Ochoa, Cornelio Cortés Sevilla, Miguel A. Reina y el músico y compositor Gabriel Sierra Córdova Morazán.
Ya conformada la sociedad se trajo de Nueva York la imprenta modelo Liberty de propulsión mecánica y manual con capacidad para imprimir hojas dobles de 7×11 pulgadas.
La impresora y su cantidad de accesorios fue adquirida por el precio de 120 dólares, 1,000 pesos de aquella época, cuando ya se contaba con quinientos pesos de aquella época, cuando ya se contaba con quinientos pesos de capital, se solicitó vía Gobernación Política del departamento, contribuciones a los restantes municipios para ajustar el valor de la imprenta, la maquinaria en mención llegó desarmada vía Panamá, Amapala y a lomo de mula hasta Yuscarán. Ya establecida la imprenta en casa de don Francisco Ramón Moncada en el barrio La Sabaneta, aquel 16 de marzo de 1898, inicia labores de instalación, el 30 de abril se publica su primer número fungiendo como director el abogado Jacinto Rivas y su administrador don Carlos F. Moncada, la suscripción mensual tenía un valor de cuatro reales, número suelto un real, el semanario circuló por espacio de tres años, su última edición se verificó el 30 de enero de 1900.
El 15 de septiembre de 1924, siendo alcalde don Camilo Cortés se recibió la nota que formalizaba la entrega de la imprenta Morazán a la alcaldía, los accionistas que aún estaban vivos donaron sus acciones a la municipalidad de Yuscarán, lastimosamente muchas de las piezas y enseres de la imprenta fueron destruidos al hacerse la restauración del Palacio Municipal. En la actualidad la imprenta se exhibe en la Casa de la Cultural, varios ejemplares del periódico “El Eco del Paraíso” se encuentran resguardados en el fondo hemerográfico del Archivo Nacional de Honduras en Tegucigalpa.
Un 18 de febrero de 1899 el maestro Pedro Nufio radicado en Danlí, en unión de los redactores Manuel de Adalid Gamero, Octaviano Gallardo y nuestro abuelo Francisco González Moncada, a quien le encargan la administración del semanario, se publica el primer número de “El Pilotto”, editado en la imprenta “Unión” bajo la dirección del tipógrafo Nicolás Toledo, en su variada lectura podía apreciarse sus sesudos editoriales, artículos de interés general, una página de versos, otra de avisos clasificados y sin faltar la miscelánea con la serie de acontecimientos que se suscitaban en la emergente ciudad de las colinas.
La edición del 20 de mayo de 1899, manifestaba: con el presente número termina la segunda serie de esta publicación, que, a última hora está causando enojo a algunas gentes recalcitrantes, de esas que por cualquier motivo están bien halladas con las sombras de la ignorancia. Poco es lo que hasta ahora ha logrado. El Piloto en su misión; pero registra ya algunos triunfos de los cuales haremos oportuna mención. Por hoy baste decir que esta hoja humilde como se ha demostrado a algunos pesimistas que se rascaron tras las oreja, cuando se anunció el propósito de redactarla en Danlí, mediante los esfuerzos del entusiasmo y el apoyo de la gente honrada, es muy posible la vida de un periódico, que como el nuestro, tienda al mejoramiento de nuestras condiciones morales y a procurar nuestro bienestar material; y si alguna duda cabe aún a esos pesimistas, que esperan un poco más, El Chiquitín actual no morirá prematuramente; antes bien crecerá en dimensiones importantes para gloria de la juventud que se levanta y de los buenos danlideños que comprenden nuestro propósito y para pesadilla constante de los hipócritas y fanáticos a quienes le falta la lengua para anatematizarnos, desde lóbregos rincones, solo porque hacemos propaganda a favor del progreso. Finalizamos nuestro recuento histórico, recordando que al establecer el maestro Nufio su residencia en la capital para dirigir la Normal de Varones, El Piloto cerró sus páginas en 1903 y así fue como se extinguió una tribuna orientadora que ejerció gran influencia entre los apacibles moradores de la muy culta y hospitalaria ciudad de las colinas.
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