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Una aproximación a las peleas de gallos en Danlí

17 Agosto 2014

 

Julio José Sevilla G.

Las peleas de gallos, o juegos de gallos, es una actividad consistente en un combate que involucra a dos gallos de una variedad de razas en las que se incluyen el Puregrey, Albany, Hatch, entre otras. Tiene como finalidad el disfrute y “recreación” del ser humano. Dicha actividad ha generado debates interminables. Entre apologistas que lo consideran un arte y un deporte; y detractores que lo consideran una actividad cruel hacia los animales y donde muchas veces se mueven diversas actividades ilícitas. El propósito de este artículo es valorar el papel que históricamente ha representado en Latinoamérica y  Honduras las canchas de gallos, independientemente que sea una actividad cruel hacia los animales o un arte y deporte.

gallos

Miembros de la élite y de las clases populares en una cancha de gallo.

Dicha actividad se remonta a la edad antigua, en Asia, Grecia y posteriormente a Roma en donde se difundirían por todo el imperio. En España y Portugal se practicó las peleas de gallos desde la Edad Media y los conquistadores españoles introducirían las aves de coral al Continente Americano durante la colonización a partir del siglo XVI, es por esa razón que la pelea de gallos es considerada por muchos antropólogos como parte del legado cultural español y un elemento representante de la hispanidad.

Esta actividad se consideró muy lucrativa y al mismo tiempo un espectáculo en la Nueva España en donde estaba extendida a todos los estratos sociales, llegando a establecerse desde 1713 las casas públicas de gallos¹. Cabe destacar que las peleas de gallos quedaron incluidas en las rentas de la Real hacienda desde 1727 y podían ser arrendadas a particulares que pagaban una cantidad fija por 10 años.

En Centroamérica, los juegos de gallos, los naipes, el tabaco y el aguardiente representaron importantes fuentes de ingresos para las arcas reales al punto de ser monopolizadas por parte de la corona. Pero al mismo tiempo la legislación española los consideraba vicios que corrompían a la sociedad y le degradaban, por lo que se estableció una serie de medidas que ejercían un control social para regular dichas actividades con el propósito de evitar la vagancia y la ociosidad que conllevaría a efectos económicos negativos para el imperio español.

En el caso de Honduras, durante la segunda mitad del siglo XIX, el gobierno hondureño continuó manteniendo la legislación monopolista sobre las alcabalas marítimas, el aguardiente, el papel sellado, tabaco, y las canchas de gallos. Esta medida respondía a la necesidad de recaudar los ingresos necesarios para el funcionamiento del incipiente Estado.

Cuando el explorador estadounidense William Wells recorrió Honduras, específicamente a Tegucigalpa en 1855, observó la relevancia que tenían las canchas de gallos en la sociedad como forma de entretenimiento. Wells describe como el Gobierno se encargaba de subastar el derecho de instalar una  cancha al mejor postor durante las festividades religiosas. Luego de cumplirse este requisito, la cancha se abría al público y un soldado se encargaba de hacer de portero, cobrando dos reales por cabeza.

Un dato curioso que expone Wells es el hecho que los juegos de gallos eran frecuentados por altos funcionarios y autoridades religiosas, así como se describe a continuación.

Este deporte no es considerado ofensivo a la dignidad de los más altos funcionarios  oficiales, y hasta a los curas en sotana se les puede ver apostando un puñado de pesos a una de las dos aves combatientes, o disputando vigorosamente con los más bulliciosos del grupo sobre los méritos de varios ejemplares en la cancha².

Es importante resaltar que en Tegucigalpa, el juego de gallos debía jugarse solamente en días festivos con el propósito de evitar la vagancia entre las clases populares. Sin embargo, durante los juegos asistían todas las clases sociales desde criollos y sacerdotes hasta mestizos.

En Danlí, los juegos de gallos tenían una reglamentación con el propósito de evitar disturbios sociales y garantizar el orden a través de los controles sociales como el reglamento de juego de gallos, en el cual; el ingreso de los jóvenes a las canchas estaba prohibido, como se menciona  el semanario danlidense “EL PILOTO” de 1899:

SEGÚN nos informan, muchos jóvenes menores de edad concurren al juego de gallos. Como esto está prohibido por la ley, con mui buena razón a nuestro modo de ver, es de desearse que la policía ejerza más vigilancia en la cancha, para evitar el abuso apuntado³.

La razón por la que este tipo de entretenimiento era tolerado se debía a la necesidad de la municipalidad del ingreso de fondos para la modernización urbana y los servicios públicos. El sistema de remate generalmente se efectuaba en vísperas de la feria de la Inmaculada Concepción, y a través de la subasta al mejor postor tanto de los juegos de gallos como de loterías en la plaza de San Sebastián, la administración municipal recaudaba los ingresos correspondientes.

En síntesis, los juegos de gallos han sido una actividad que se remonta a la antigüedad y que a través de la colonización española ingreso al nuevo mundo. Desde entonces se ha convertido en foco cultural latinoamericano, contribuyendo a crear tópicos que denotan masculinidad y valentía como “ese es mi gallo” o “gallina”. En el ámbito socioeconómico, los juegos de gallos se convirtieron en un importante recurso para la recaudación de impuestos que contribuyeron a mantener al erario público mientras desempeñaba el papel de actividad socializadora en donde recurrían todos los estratos sociales.

Fuentes:
– EL PILOTO, periódico semanal, serie II, Danlí: 22 de abril de 1899. Núm. 8.
– LIBRO DE ACTAS MUNICIPALES, Tomo 3, 1896, Alcaldía Municipal de Danlí.
– LOZANO ARMENDARES, Teresa, Los juegos de azar, ¿una pasión novohispana? Legislación sobre juegos prohibidos en Nueva España siglo XVIII. En: Castro Gutiérrez, Felipe (editor), Estudios de Historia Novohispana, México D.F., Vol. 11, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1991.
– URBINA GAITÁN, Chester, Homogeneizando cultura. Peleas de gallos, corridas de toros y Estado en Costa Rica (1870-1914), Universidad de Costa Rica, revista de ciencias sociales (Cr), Vol. III, Núm. 89, 2000, PP 59-67.
– WELLS, William, Exploraciones y aventuras en Honduras. 1857, 3ª edición, San José de Costa Rica, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), 1982.
¹Lozano Armendares, Teresa Los juegos de azar, ¿una pasión novohispana? Legislación sobre juegos prohibidos en Nueva España siglo XVIII, PP. 155.181.
Wells, William, Exploraciones y aventuras en Honduras. 1857, 3ª edición, San José de Costa Rica, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), 1982, P. 189.
³EL PILOTO, periódico semanal, serie II, Danlí: 22 de abril de 1899. Núm. 8, P. 3.