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REFLEXIONES HISTORICAS SOBRE LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL

13 Julio 2014

 

 

Carlos E. Ayes

Para algunos de los que aspiran a la Presidencia de la República de nuestro país, la palabra REELECCIÓN resuena en sus tímpanos como campeones celestiales; posiblemente porque no saben de sus riesgos o no tienen verdadera convicción democrática.

La reelección es por sí misma el primer atentado contra la alternabilidad en el poder, principio básico de la Democracia. Ahí donde se permite la reelección, se le niega a otro ciudadano el derecho a ser electo; pues, ¿qué político nuestro, estando en posesión del poder, perdería una reelección?, si sabemos que, aún y cuando la Constitución lo prohíbe, desde él, sobran quienes intentan quedarse, violando el juramento hecho ante la nación entera.

Aquellos políticos que sueñan con la reelección, deberían pensarlo dos veces antes de continuar desvelándose por ella. En nuestro país parece ser que la reelección ha sido de mal agüero para aquellos que la perpetran o la intentan. Hagamos un poco de historia.

Después de que Honduras se separó de la Federación, el primero en reelegirse fue el General Francisco Ferrera. Y ¿qué pasó? Que tuvo que salir huyendo en busca de la protección del exilio, porque sino, se lo truena su ex amigo Lindo.

Don Juan Lindo se reeligió para el período 1848-1852. En 1856 pretendió repetir, pero desistió en su empeño. Sin embargo, el siguiente año cayó enfermo y murió repentinamente.

El General José Santos Guardiola ganó su reelección, pero durante su segundo mandato fue asesinado en su residencia, en la madrugada del 11 de enero de 1862, como producto de una conspiración.

José María Medina fue siete veces Presidente. Empezó como Presidente Provisional, luego se constitucionalizó. Volvió a ser Provisional y de nuevo Constitucional, y así por siete veces. ¿Qué le pasó? Que al final un Consejo de Guerra lo condenó al paredón y fue fusilado en Copán.

Tiburcio Carías

Tiburcio Carías Andino

Don Marco Aurelio Soto vino Presidente “made in Guatemala” y ya en el poder se reeligió; pero tuvo la desgracia de que los mismos que lo pusieron, lo quitaron. Se decidió por el dorado exilio francés.

El General Luis Bográn se reeligió para el período 1887-1891. Al terminar su segundo período impuso la candidatura de don Ponciano Leiva. Murió fuera de su patria, en Guatemala.

Don Terencio Sierra, aunque ambicionó la reelección, no la logró. Pero, ante su pretensión, se vio obligado a emigrar y la muerte la sufrió en el destierro.

El Dr. Francisco Bertrand fue reelecto popularmente, pero su afecto al concuño, en desmedro de políticos de su entorno que presumían tener el triunfo como en el banco, provocó su caída, siendo derrocado por López Gutiérrez, alias Pacán.

El General López Gutiérrez anunció quedarse en el poder, pero su sorpresiva muerte, durante su mandato, echó por tierra sus ilegítimos planes.

El General Tiburcio Carías fue reelegido dos veces, permaneciendo en el poder durante 16 años. Después vivió asilado en su propia residencia… mientras su esposa quedó en silla de ruedas.

Don Julio Lozano Díaz, siendo Jefe de Estado quiso elegirse Presidente, pero fue derrocado después de unas amañadas elecciones. Pocos meses más tarde murió en solitario exilio.

Manuel Zelaya Rosales

Manuel Zelaya Rosales

Oswaldo López Arellano. En 1963 derrocó al Presidente Villeda Morales, asumiendo todos los Poderes en calidad de Jefe de Estado hasta 1965, cuando se convierte en Presidente Constitucional Ramón Ernesto Cruz resignado a retomar su fatigoso papel de jefe de Estado hasta 1975; fecha en la que fue depuesto por sus mismos compañeros de armas, a raíz del resbalón en una concha de banano desprendida del malhadado “Bananagate”.

Roberto Suazo Córdova. Presidente Constitucional durante el período 1982-1986. Pretendió reelegirse reformando la Constitución, pero le fallaron los cálculos y tuvo que conformarse con un cuatrienio.

Manuel Zelaya Rosales. Presidente Constitucional 2006-2009. Fue defenestrado del poder y enviado a Costa Rica ante sus divulgadas ambiciones de reelección, que no concretó ante las fallas de su todopoderoso pero inexperto equipo político.

Ante esta sombría historia reeleccionista hondureña. Nuestros políticos deben aprender que la REELECCIÓN no es un negocio que les convenga; y, en beneficio tanto de su familia, como de su propia persona, deberían descartarla de su subconsciente. La reelección no puede acariciarse como un mágico sueño; desde que la Historia nos enseña que, más bien, debe interpretarse como funesta profecía.

Carlos E. Ayes

Para algunos de los que aspiran a la Presidencia de la República de nuestro país, la palabra REELECCIÓN resuena en sus tímpanos como campeones celestiales; posiblemente porque no saben de sus riesgos o no tienen verdadera convicción democrática.

José María Medina

José María Medina

La reelección es por sí misma el primer atentado contra la alternabilidad en el poder, principio básico de la Democracia. Ahí donde se permite la reelección, se le niega a otro ciudadano el derecho a ser electo; pues, ¿qué político nuestro, estando en posesión del poder, perdería una reelección?, si sabemos que, aún y cuando la Constitución lo prohíbe, desde él, sobran quienes intentan quedarse, violando el juramento hecho ante la nación entera.

Aquellos políticos que sueñan con la reelección, deberían pensarlo dos veces antes de continuar desvelándose por ella. En nuestro país parece ser que la reelección ha sido de mal agüero para aquellos que la perpetran o la intentan. Hagamos un poco de historia.

Después de que Honduras se separó de la Federación, el primero en reelegirse fue el General Francisco Ferrera. Y ¿qué pasó? Que tuvo que salir huyendo en busca de la protección del exilio, porque sino, se lo truena su ex amigo Lindo.

Don Juan Lindo se reeligió para el período 1848-1852. En 1856 pretendió repetir, pero desistió en su empeño. Sin embargo, el siguiente año cayó enfermo y murió repentinamente.

El General José Santos Guardiola ganó su reelección, pero durante su segundo mandato fue asesinado en su residencia, en la madrugada del 11 de enero de 1862, como producto de una conspiración.

José María Medina fue siete veces Presidente. Empezó como Presidente Provisional, luego se constitucionalizó. Volvió a ser Provisional y de nuevo Constitucional, y así por siete veces. ¿Qué le pasó? Que al final un Consejo de Guerra lo condenó al paredón y fue fusilado en Copán.

Tiburcio Carías

Tiburcio Carías Andino

Don Marco Aurelio Soto vino Presidente “made in Guatemala” y ya en el poder se reeligió; pero tuvo la desgracia de que los mismos que lo pusieron, lo quitaron. Se decidió por el dorado exilio francés.

El General Luis Bográn se reeligió para el período 1887-1891. Al terminar su segundo período impuso la candidatura de don Ponciano Leiva. Murió fuera de su patria, en Guatemala.

Don Terencio Sierra, aunque ambicionó la reelección, no la logró. Pero, ante su pretensión, se vio obligado a emigrar y la muerte la sufrió en el destierro.

El Dr. Francisco Bertrand fue reelecto popularmente, pero su afecto al concuño, en desmedro de políticos de su entorno que presumían tener el triunfo como en el banco, provocó su caída, siendo derrocado por López Gutiérrez, alias Pacán.

El General López Gutiérrez anunció quedarse en el poder, pero su sorpresiva muerte, durante su mandato, echó por tierra sus ilegítimos planes.

El General Tiburcio Carías fue reelegido dos veces, permaneciendo en el poder durante 16 años. Después vivió asilado en su propia residencia… mientras su esposa quedó en silla de ruedas.

Don Julio Lozano Díaz, siendo Jefe de Estado quiso elegirse Presidente, pero fue derrocado después de unas amañadas elecciones. Pocos meses más tarde murió en solitario exilio.

Manuel Zelaya Rosales

Manuel Zelaya Rosales

Oswaldo López Arellano. En 1963 derrocó al Presidente Villeda Morales, asumiendo todos los Poderes en calidad de Jefe de Estado hasta 1965, cuando se convierte en Presidente Constitucional Ramón Ernesto Cruz resignado a retomar su fatigoso papel de jefe de Estado hasta 1975; fecha en la que fue depuesto por sus mismos compañeros de armas, a raíz del resbalón en una concha de banano desprendida del malhadado “Bananagate”.

Roberto Suazo Córdova. Presidente Constitucional durante el período 1982-1986. Pretendió reelegirse reformando la Constitución, pero le fallaron los cálculos y tuvo que conformarse con un cuatrienio.

Manuel Zelaya Rosales. Presidente Constitucional 2006-2009. Fue defenestrado del poder y enviado a Costa Rica ante sus divulgadas ambiciones de reelección, que no concretó ante las fallas de su todopoderoso pero inexperto equipo político.

Ante esta sombría historia reeleccionista hondureña. Nuestros políticos deben aprender que la REELECCIÓN no es un negocio que les convenga; y, en beneficio tanto de su familia, como de su propia persona, deberían descartarla de su subconsciente. La reelección no puede acariciarse como un mágico sueño; desde que la Historia nos enseña que, más bien, debe interpretarse como funesta profecía.