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Apuntes históricos del Correo Nacional de Honduras

13 Julio 2014

 

Darío González C.

La historia guarda a la sombra de los siglos sucesos que acontecieron en remotas épocas, quedando testimonios irrefutables en infolios de archivo. Para ampliar el horizonte de conocimientos, investigamos el antiguo procedimiento de llevar y traer correspondencia de aquellos largos destinos, valiéndose de las útiles postas de relevo, o vigorosas acémilas que transportaban los famosos correos extraordinarios, o quizá atisbando en nuestros puertos el atraco de barcos para establecer comunicación con otros continentes.

Cuando el neozelandés Lowel Yerex propietario de la compañía aérea TACA, obtiene la contrata de transportar correspondencia en los albores de la década de los treinta del pasado siglo, logra la conexión con varias oficinas postales distribuidas en la amplia geografía patria.

Danlí, al igual que el mineral de Agua Fría y la cabecera departamental Yuscarán, recibían este beneficio. No se debe obviar que fue en la administración del Dr. Marco Aurelio Soto (1877) se organiza la primera oficina funcional de correos, siendo su primer director general, don Tomás Estrada Palma, un prominente ciudadano que con el devenir del tiempo ocupó la presidencia de Cuba (1902-1906). 1899 es la fecha memorable que Honduras ingresa como miembro de la Unión Postal Universal (U.P.U) en el gobierno progresista del general Sierra (1899-1903) asume la dirección general de correos el general Francisco Altschul, ocupando después la cartera de Fomento y Obras Públicas. El directorio de Honduras publicado en 1899 detalla los servicios que prestaba el correo concerniente al envío de paquetes postales a Estados Unidos y países europeos, anunciando a la vez, que está por establecerse en el interior del país, el traslado de algunos animales, plantas y giros postales.

El franqueo establecido en aquella lejana época era el siguiente: de 1 a 15 gramos 6 centavos, de 15 a 30 gramos 12 centavos, y así sucesivamente. Los impresos tenían un costo menor y oscilaban entre uno a diez centavos según los gramos que pesaran.

Para el envío de encomiendas se establecieron las siguientes prohibiciones:

1. No se recibirán paquetes que contengan explosivos, materias inflamables u otras sustancias que pudieran dañar la correspondencia o al conductor de ella, excepto artículos de vidrio, polvos, grasas, aceites y líquidos no explosivos o inflamables, en tanto que se hallen acomodados en cajitas de madera, cuero o latón herméticamente cerrado.
2. Los que contengan pinturas, libros impresos u otros artículos de carácter inmoral y obsceno.
3. Los que contengan artículos de valor mercantil, salvo que venga como paquetes postales con su correspondiente declaración.
4. Los que contravinieren las disposiciones emanadas por la Unión Postal Universal.
5. Los paquetes postales que contengan alcohol, aguardiente, comestibles de fácil descomposición, venenos y narcóticos.

La nómina de empleados de la Dirección General de Correos de Tegucigalpa en 1899, estaba conformada de la siguiente manera: director general Francisco Altschul, administrador Francisco Pérez, secretario Manuel H. Bonilla, jefe de oficina de certificados José Membreño. Jefe de la oficina de estadística, Eulalio Rodríguez, jefe de estafeta Benito Duarte, jefe de oficina de cambios y rezagos José Inés Cruz, guarda almacén Fernando Martínez, escribientes Emeterio Urquía y Gregorio Padilla López, cartero Manuel de Jesús Sosa, Ambrosio Castillo, Ezequiel Valdez, Pedro Pérez, Ladislao Rodas y Antonio García, porteros Silverio Zelaya y Féliz Alemán.

En aquellos lejanos tiempos los correos se clasificaban en oficinas de primera clase, sucursales o de segunda clase, agencias postales u oficinas de tercera clase. Pensamos que hasta nuestros días continúan con la misma estructura del siglo XIX.

La administración de correos de Danlí, a finales del siglo XIX se registraba como oficina de primera clase, la dirigía el señor Joaquín Mendoza L. quien tenía una asignación anual de 300 pesos. El cartero no tenía ningún pago mensual, su obligación la cumplía voluntariamente.

De la edición del semanario hondureño El Piloto correspondiente al 11 de marzo de 1899, recogemos el aviso siguiente: Se pone en conocimiento del público en general que los lunes y jueves de cada semana, a las 3:00 p.m., queda despachado el correo de Juticalpa y Yuscarán, los lunes a las 9:00 a.m., el de El Paraíso y El Ocotal, y ese mismo día a las 2:00 p.m., el de Alauca y Teupasenti: Que el primero de estos correos regresa los domingos y jueves a las 10:00 a.m., el segundo los miércoles a las 12:00 m., y el último los lunes, también a las 12 meridiano.

La correspondencia puede depositarse en la oficina todos los días de la semana, o una hora antes de la salida del correo, la ordinaria y dos horas antes, la que ha de certificar debiendo pagarse doble porte, si se deposita media hora antes de la salida del correo la primera y una hora antes la segunda; que debe depositarse ya franqueada con la mayor limpieza posible y sin ninguna señal que pudiera presumirse violación postal, así mismo informamos que se admite correspondencia para distribuirla en la ciudad. Queda prohibido remitir valores o cartas dentro de periódicos, la oficina acepta envíos hasta la cantidad de 100 pesos, el usuario que desee más datos puede acercarse a la oficina antes dicha.

Joaquín Mendoza L. administrador.

Para finalizar nuestro apunte histórico es preciso recordar que vivimos en el novedoso surgimiento de las redes sociales y el avance de las comunicaciones cibernéticas, el modernismo no ha podido detener el encanto de recibir una tarjeta navideña, las apetecidas cartas de amor, las no muy agradables cobranzas o las tristes tarjetas luctuosas.

Estamos seguros que el Correo no sufrirá la misma suerte que le aconteció al utilísimo telégrafo que desapareció cuando menos se esperaba, ansiamos que los carteros continuarán con su sempiterna obligación de entregar sin demora las esperadas cartas y paquetes postales, anhelando que la antigua Dirección General de Correos, convertida desde 1993 en empresa de Correos de Honduras (HONDUCOR), seguirá dando al usuario su útil y eficiente servicio.

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