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Hipólito Estrada y la capilla de la iglesia parroquial de Choluteca

18 Mayo 2014

 

A la memoria del recordado sacerdote Iván Buffard, pme.

Las investigaciones historiográficas sobre las iglesias catedrales de Comayagua y Tegucigalpa han fijado el nombre de los arquitectos, ingenieros o maestros de obra responsables  de la construcción de esos edificios consagrados al culto religioso. Sobre la iglesia catedral de Choluteca muy poco se ha investigado y publicado sobre el tema. Responder a esa interrogante de quién fue el conductor de los trabajos para levantar la iglesia parroquial consagrada a la virgen de la Inmaculada Concepción de María; es parte de una inquietud para escribir una monografía sobre el proceso histórico del monumento que le da identidad a la vida cultural de la ciudad de Choluteca. De antemano hay que determinar que en el proceso de construcción de la hoy Catedral de Choluteca se distinguen claramente tres fases: a).- de 1780-1840, b).- de 1840-1890, y, c).- 1890-1918.

Durante los meses de septiembre y octubre de 1777, el país sufrió graves inundaciones y las villas de Tegucigalpa. Gracias, Juticalpa y la capital de la Gobernación, Comayagua, reportaron destrucción de barrios y edificios públicos. La iglesia La Merced de Choluteca fue afectada en su base y la parte de la pequeña plaza del costado norte fue destruida. Los efectos emocionales de la población al contemplar su iglesia anegada, fueron impactantes. El Obispado de Comayagua  mandó a solicitar al Arzobispado de Guatemala el otorgamiento de una licencia para edificar una nueva parroquia. Para finales de la década de 1780 fue otorgada la autorización para erigir un nuevo edificio, sin olvidar la obligación de reparar y reforzar el edificio de La Merced.

Para atender los gastos de construcción y reparación fue creada una Cofradía consagrada a la Virgen de Colama. Pese a la política de la dinastía borbónica del Rey Carlos III de congelar y apropiarse de los fondos de las cofradías y archicofradías, la Intendencia de Honduras bajo la responsabilidad de Ramón de Anguiano permitió que la Cofradía de Colama recibiera tierras realengas y se constituyó la famosa hacienda de Colama, ubicada en el hoy municipio de Marcovia, colindando con terrenos, hoy, de la azucarera Choluteca. Entre 1797-1800, el párroco Andrés Romualdo Medina Valderas y Córdova, cura de beneficio de la Villa de Choluteca, donó dos mil pesos plata para acelerar los trabajos de base y continuar la reparación de La Merced. En la primera y segunda década del siglo XIX, los trabajos no fueron continuos por diversos motivos, entre ellos por la falta de pago y rendición de cuentas de los mayordomos de la Hacienda de Colama, la amenaza de piratas en las costas del Golfo de Fonseca, empréstitos forzosos del gobierno federal, porque en 1826, la Asamblea Ordinaria, declaró a la Cofradía de Colama: “La cofradía más pingüe de Honduras”; al solicitarle un préstamo de 5,000 pesos para atender necesidades urgentes del gobierno. Pese a todas esas vicisitudes los trabajos avanzaban poco a poco.

Siendo Jefe Político de Choluteca, Francisco Arias, hijo de Juan Ángel Arias, muy probablemente, con Anastasia Ferrufino; a quienes se les siguió un juicio por amancebamiento público promovido por el cura Mariano Castejón, párroco de Nacaome, 1812; los trabajos se aceleraron y la Hermandad de Nuestra Señora de Concepción de Colama contrató al maestro de obra, ¿arquitecto?, don Hipólito Estrada, de León, para finalizar los trabajos de la capilla. Se celebró un contrato en los términos siguientes: “Conste por este que nosotros, los que suscribimos por sí y nombre de la Hermandad de Nuestra Señora de Concepción de Colama de la parroquia, hemos solicitado al ciudadano Hipólito Estrada, albañil de León, para que trabaje con la dirección de la obra de esta dicha parroquia, dándole los materiales, operarios y demás cosas necesarias, y señalándole el sueldo diarios los días que trabajare once pesos dos reales mensuales, manutención y pagarle el alquiler de la casa, y cuando no trabaje por falta de material, ni herramientas de parte nuestra, pasarle veinte y tres pesos y manutención; y además concluido el trabajo conducirlo por nuestra cuenta a la ciudad de León.

Y el citado Estrada conforme a la propuesta anterior que la actual obligación por ella a continuar el trabajo de la expresada capilla hasta su conclusión, y antes de ella no cesará del trabajo ni lo abandonará, sino es en el caso de necesidad, o por convenio de los contratantes. Cuyas cláusulas y contrato nos obligamos tanto los primeros y el segundo a cumplir llanamente sin pleitos ni conflictos, a su cumplimiento nos obligamos en forma conforme a leyes que nos favorezcan y damos poder a los nacionales para que ellos nos compelan, y apremiar  fuere por sentencia dada en cosa juzgada. Somos y firmamos, siendo testigos los ciudadanos Agustín Torres y Eulogio Santos. Choluteca, en enero 1º de 1834. José María Rodríguez. Agustín Torres. Eulogio Santos. Es puntual copia. Gobierno departamental de Choluteca. Noviembre 21 de 1834. (F) Francisco Arias”. (Documentos. 1834. Archivo Nacional).

Don Hipólito Estada es muy posible que haya tenido experiencia en la construcción de iglesias en Nicaragua, y su fama y experiencia llegó a Choluteca en donde la Hermandad de Colama lo contrató para finalizar la cúpula donde está ubicada la capilla. La parte de la nave y la fachada fue empezada en 1840 y con el padre Juan Rodríguez se finalizó la nave principal y la fachada de diseño neoclásico y puntos de barroco tardío. La remodelación completa iniciada por el  párroco Bruno Padilla, aproximadamente en 1890, concluyó en 1918 con el apoyo de la pequeña pero poderosa, comercialmente, colonia de inmigrantes europeos, particularmente alemanes. Por otro lado, el señor José María Rodríguez, firmante del contrato, casado con Gervasia Moncada son los padres de una distinguida familia, entre quienes sobresalen el padre Juan y su hermano el sacerdote Francisco Antonio y los doctores en medicina Lino de Jesús y Antonio de Jesús.

Al concluir la obra gris de la capilla fue celebrada una misa de acción de gracias con la presencia de la corporación municipal presidida por el alcalde Juan de Dios Solano, acompañado de los regidores Ignacio Montesinos, Baltazar Rueda, Máximo Guillén, Seferino Joya y Telésforo Argeñal; y el jefe político e intendente, Francisco Arias. Para enero de 1835 cuando las cenizas del volcán Cosigüina de Nicaragua oscurecieron el firmamento en pleno día, la parroquia fue abarrotada de fieles y personas que confesaban sus pecados en público creyendo que el fin del mundo había llegado.

La Iglesia La Merced fue abierta para que los fieles pidieran perdón por su conducta contraria a las normas cristianas. Tres días después cuando el sol volvió a resplandecer, la vida continuó de manera sencilla y los trabajos absorbieron la religiosidad que días anteriores experimentaron las personas llenas de pánico y asombro ante un fenómeno natural. En 1855, la Hacienda de Colama fue subastada  por el gobierno del presidente interino, Francisco de Aguilar, y el Ministro de la Tesorería General, José Meza realizó un inventario y presidió la subasta. Don Vicente Sánchez, alcalde, juez, senador, gobernador, diputado, tesorero de campaña y del hospital casado con Isabel Regnasco, compró la famosa hacienda de Colama, que bien merece un capítulo especial en la historia de Choluteca.

Todavía en 1861, cuando el obispo Zepeda y Zepeda se consagró en la catedral de Comayagua un remanente de mil pesos de la Hacienda de Colama,  fueron utilizados para los gastos de celebración. Dichosa Hacienda de Colama que dio hasta para la “guacalada” en las fiestas del ascenso del obispo Zepeda y Zepeda.

Comayagüela, abril de 2014
Ismael Zepeda Ordóñez. Choluteca. Historiador. UNAH. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla