Lea Honduras

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

Una mirada a la economía hondureña a través del viaje de William Wells

11 Mayo 2014

 

Julio José Sevilla

Al fracasar el proyecto federal en C.A., comienza un período de inestabilidad política caracterizad por conflictos internos en cada uno de los países. Así como una constante intromisión por parte del gobierno conservador de Guatemala hacia los demás Estados Centroamericanos.

A este período comprendido entre 1838-1876, es denominado por la historiografía liberal como la “Reacción conservadora” o “la anarquía”, sin embargo; hay que aclarar que el historiador Marcos Carías prefiere llamar a este período en el caso hondureño como la República incipiente¹ ya que a pesar de ser un período de precariedad institucional, los conservadores no se mantuvieron en el poder como en Guatemala, y se llegaron a realizar ciertos avances que contribuirían a cimentar el Estado nacional como por ejemplo la adopción del escudo y la bandera nacional.

En cuanto al ámbito económico, Honduras al igual que los otros países Centroamericanos, tuvo muchas adversidades para impulsar su economía después de la independencia política de España; pues el legado colonial que había heredado consistía en un déficit fiscal, escasa mano de obra y falta de crédito para la inversión². Los constantes conflictos armados de un Estado sobre otro y dentro del mismo Estado hondureño durante y después de la Federación ocasionaron un clima adverso para la inversión y el desarrollo económico.

Honduras, que se había distinguido durante la época colonial por ser la provincia dentro de la Capitanía General de Guatemala en producir minerales sobre todo la plata; llamo la atención del norteamericano William Wells quien habiendo presenciado la explotación industrial y la minería hidráulica durante la fiebre del oro en California iniciada en 1848, quiso repetir el proceso en tierras hondureñas y más específicamente en la región de Olancho.

El propósito de Wells era el de explorar las cuencas del río Guayape, famoso por su producción de oro, y obtener una concesión por parte del gobierno hondureño para la explotación minera en manos de compañías norteamericanas.

El viaje de Wells se dio entre 1854-1855, y describió su viaje en un diario con el propósito de:
(…) llevar a cabo un reconocimiento en la parte de la República de Honduras conocida con el nombre de Olancho, que en 1850 había sido visitada por un ciudadano que reside ahora en New York y según él, era “otra California” igualando al nuevo El Dorado en depósitos auríferos, y aventajándolo en posición y accesibilidad³.

El primer lugar en el que este explorador se instaló dentro del territorio hondureño fue el puerto libre de Amapala, observando la presencia de alemanes, franceses, italianos y norteamericanos junto a una gran actividad comercial. El golfo de Fonseca se había convertido a mediados del siglo XIX en una zona comercial más importante que los puertos centroamericanos del Atlántico a causa de la reorientación de las rutas comerciales, el creciente mercado suramericano, la apertura del ferrocarril de Panamá en 1855, y sobre todo el auge económico de California. El norteamericano Ephraim George Squier afirmaba que el puerto de Amapala había establecido comercio directo con Bremen, Liverpool, Marsella, Génova, New York y Valparaíso⁴.

Así, Wells argumentaba que la ubicación estratégica del puerto era perfecta para un comercio a gran escala y que: “Amapala es el único puerto donde pueden con seguridad y ventaja anclar vapores de gran calado⁵.

En el interior del país, la situación contrastaba con hambruna y escases alimenticia debido a las guerras y malas cosechas ocasionadas por la plaga de langostas, como se describió durante su recorrido por Guaimaca: “Los aldeanos, al parecer, no tienen qué comer o, si tienen, es tan poco que no están dispuestos a compartir o vender su alimento⁶.

La ciudad de Tegucigalpa según estimaciones tenía una población aproximada de 12,000 habitantes y era “(…) el cuartel general de la moda y de la elegancia en Honduras, ⁷”, la vida comercial de la ciudad eran los días domingos; en donde las tiendas habrían y ofrecían una variedad de productos importados que entraban por lo general a través de Amapala, aunque no por ello la ciudad gozaba de un bienestar económico generalizado;  pues se constata la abundancia de mendigos que en palabras de Wells: “tienen licencia para dedicarse a su oficio los sábados, aunque no limitan su peticiones a solo ese día”⁸.

La región de Olancho al estar aislado geográficamente durante muchos años se había mantenido al margen de los asuntos del gobierno por lo que había generado un sentimiento de autonomía por parte de sus habitantes. La autoridad era representada a través de caudillos terratenientes que controlaban el comercio. Las familias Zelaya y Garay eran fieles representantes de este esquema por lo que Wells tuvo que entrevistarse con ellos y poder obtener los permisos para futuras concesiones sobre las explotaciones mineras en el Guayape.

En Olancho, la economía se centraba sobre todo en la exportación de ganado. Grandes cantidades salían de Juticalpa con destino a Guatemala, El Salvador y Cuba, además de producir y exportar cueros, tabaco, oro y zarzaparrilla dirigidos a Tegucigalpa, Omoa, el Golfo de Fonseca y Trujillo. En cuanto a la producción de maderas preciosas, Wells observó que: “El corte y la exportación de la caoba son tal vez de las ramas más importantes de la industria y el comercio”⁹.

En efecto, los cortes de maderas y sobre todo de caoba que se realizaban en Olancho y la costa del Caribe representaban según Squier y Wells uno de los rubros más lucrativos y exportables, aunque desafortunadamente estas empresas se encontraban financiadas por firmas Europeas.

Para explotar los yacimientos de oro, Wells observó los métodos de extracción arcaicos, por medio del lavado en los ríos de donde se extraía una fina capa de polvo de oro, actividad a la que muchas  mujeres se dedicaban. Aún así la calidad que se extraía del valle del Guayape era digna de mención del cual Wells quedó convencido para firmar un acuerdo con la familia Zelaya para una futura explotación en sus propiedades.

Con las observaciones de Wells nos podemos dar una idea del panorama en el que se encontraba la economía hondureña en el año de 1854 y 1855: un gran auge comercial en el puerto de Amapala bajo la necesidad del Estado de sacar sus productos eficientemente en ausencia de buenas rutas terrestres y aprovechando el cambio de rutas marítimas ocasionadas por coyunturas económicas internacionales, aún así los puertos hondureños del Atlántico continuaron con sus funciones como se pudo observar con la exportación de maderas preciosas y ganado hacia Cuba. Diferenciándose con los puertos, en el interior del país muchos poblados se caracterizaban por la pobreza, malas cosechas y una economía autosuficiente y de subsistencia.

La ganadería, la minería y las maderas preciosas fueron los principales productos exportables de Honduras durante este período, caracterizándose junto con Nicaragua por presentar relativas economías diversificadas en contrastes con las de Guatemala, El Salvador y Costa Rica que se enfocaron en el monocultivo del café y el añil para la exportación, por lo que las economías de estos países tuvieron a largo plazo resultados diferenciados. Se puede decir que Honduras y los demás estados centroamericanos comenzaron durante este período a sentar las bases del modelo primario exportador que llegaría a implementarse totalmente a partir de las reformas liberales.

¹Carías, Marcos, de la patria del criollo o la patria compartida: Una historia de Honduras, 2ª edición, Tegucigalpa, ediciones Subirana, 2007. P 181.
² Lindo Fuentes, Héctor, Economía y sociedad (1810-1870) en: Pérez Brignoli, Héctor (editor) Historia general de Centroamérica, Tomo III: de la ilustración a liberalismo, Madrid, ediciones Siruela, Tomo III, p. 143.
³Wells, William, Exploraciones y aventuras en Honduras. 1857, 3ª edición, San José de Costa Rica, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), 1982. Prologo I.
⁴Squier, Ephraim George, Honduras: descripción histórica, geográfica y estadística de esta República de la América Central, Edición digital en: Alicante: Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, 2012. P. 35.
⁵Wells, William, Exploraciones y aventuras en Honduras… Op. Cit., p. 105.
⁶Ibíd. P. 225.
⁷Ibíd. P. 153.
⁸Ibíd. P. 176.
⁹Ibíd. P. 307.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Fuentes

–    CARÍAS, Marcos, de la Patria del criollo a la patria compartida: Una historia de Honduras, 2ª edición, Tegucigalpa, Ediciones Subirana, 2007.
–    LINDO, Héctor, Economía y sociedad (1810-1870). En: Pérez Brignoli, Héctor (Editor) Historia general de Centroamérica, Tomo III: de la ilustración al liberalismo, Madrid, Ediciones Siruela, tomo III, pp. 141-201.
–    SQUIER, Ephraim George, Honduras: descripción histórica, geográfica y estadística de esta República de la América Central, edición digital en: Alicante: Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, 2012.
–    WELLS, William, Exploraciones y aventuras en Honduras. 1857, 3ª edición, San José de Costa Rica, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), 198